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Reseña – After Yang

«¿Qué tiene de bueno ser humano?», pregunta uno de los personajes en After Yang, el segundo largometraje del director Kogonada (Columbus). Los humanos somos complejos y enigmáticos, capaces de experimentar un sinfín de emociones que otras criaturas sobre el planeta desconocen. Y aunque nuestra mente y cuerpo están diseñados con una absoluta precisión, al final todos somos seres imperfectos. Llevamos vidas solitarias, cargamos con el peso de nuestras memorias, y perdemos el tiempo en busca de alcanzar una felicidad ilusoria. Somos indiferentes y egoístas, y nos preocupamos tanto por el futuro que en ocasiones olvidamos vivir y disfrutar de las pequeñas maravillas del presente.

Basada en una historia corta, la cual forma parte de una antología de ciencia ficción titulada Children of the New World, publicada en el 2016 por el autor Alexander Weinstein, After Yang nos transporta a un futuro rústico y minimalista donde los humanos conviven de forma orgánica junto a clones y androides llamados techno-sapiens. No obstante, a pesar de que las diferencias entre humanos y autómatas son completamente imperceptibles, la sociedad futurista pareciera está plagada de prejuicios. Los individuos de carne y hueso se creen superiores a los demás, aún cuando resulta evidente que las máquinas han desarrollado habilidades y emociones por cuenta propia que incluso sobrepasan a las de sus creadores.

Tras participar en una extenuante competencia virtual de baile en familia, el sistema operativo de Yang (Justin H. Min), sufre una falla catastrófica que le impide reiniciar. La pequeña Mika (Malea Emma Tjandrawidjaja) está devastada. «Gege», como ésta le dice de cariño – una palabra en mandarín que significa hermano mayor – era más que una simple máquina. Era su mejor amigo y confidente, quien cuidaba de ella mientras sus padres estaban embebidos en sus trabajos, la única persona en quien podía confiar sus problemas y emociones más íntimas. Y aunque Yang, en teoría, era como un integrante más de la familia, la reacción inmediata de Jake (Colin Farrell) y Kyra (Jodie Turner-Smith) ante su pérdida no es una de duelo.

Para ellos, Yang era solamente un techno-sapiens cultural que habían adquirido de segunda mano con la finalidad de acercar a su hija adoptiva a sus raíces asiáticas. Sin embargo, al percatarse del estrecho lazo que existía entre Mika y el robot, uno que ambos parecían desconocer, estos harán todo lo posible para repararlo y traerlo de vuelta a casa. En el proceso, la pareja descubre que Yang era distinto a todos los autómatas de su clase. Una pequeña caja de memoria revela que éste tenía la capacidad de almacenar unos cuantos segundos de video al día. Fascinados, Jake y Kyra comienzan a explorar y a revivir no solo los recuerdos del ex-integrante de la familia, sino también los de ellos mismos, llevándolos a reflexionar sobre la vida, la muerte y los verdaderos instantes de felicidad que existen en lo cotidiano.

Con un estilo que mezcla a la perfección lo terrenal con lo etéreo, Kogonada nos conduce a través de un viaje sigiloso y meditativo que cuestiona las bases de la naturaleza humana y explora nuestros sentimientos más profundos: el anhelo de conectar íntimamente con alguien más, la dificultad de expresar libremente nuestras emociones, y la incansable búsqueda por ser felices. Asimismo, After Yang aprovecha la oportunidad para examinar qué es lo que realmente define la identidad cultural e individual. En el caso del robot, éste comienza a cuestionar su origen y sus raíces – sobre todo al darse cuenta que a pesar de poseer un conocimiento enciclopédico sobre China, éste jamás ha vivido en dicho lugar. Para la pequeña Mika, sus interrogantes provienen del hecho que Jake y Kyra no son sus padres biológicos.

After Yang ofrece también una interesante reflexión sobre la muerte, el difícil proceso de duelo, y de cómo es imposible llegar a conocer y entender a alguien más por completo, incluso cuando la persona es parte de nuestro núcleo familiar. A pesar de haber convivido con Yang por años, y de vivir bajo el mismo techo, la pareja protagónica va descubriendo secretos y misterios sobre éste que jamás imaginaron. Detalles que también exponen la falta de comunicación y atención de estos, y que, tras la pérdida, los dejan con el remordimiento de no haber sabido aprovechar el tiempo tan finito que tenían para haberlo comprendido, no como un robot, sino como un humano.

Con una de las secuencias iniciales más memorables y divertidas de los últimos años, un conmovedor score a cargo de Aska Matsumiya, y un sólido trabajo actoral, After Yang es un relato sumamente humano que nos muestra lo efímero que es la vida, y nos enseña a estar presentes –tanto en cuerpo como en espíritu – en el hoy, disfrutando de cada instante y apreciando las relaciones con nuestros seres más cercanos.

After Yang está exhibiéndose en salas de cine en Estados Unidos y está disponible en streaming a través de la plataforma digital de Showtime a partir del 4 de marzo del 2022.

Título original: After Yang

Año: 2021

País: Estados Unidos

Dirige: Kogonada

Con: Colin Farrell, Jodie Turner-Smith, Malea Emma Tjandrawidjaja, Justin H. Min, Sarita Choudhury, Clifton Collins Jr. y Haley Lu Richardson

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