En Desaparecer por Completo (Disappear Completely), el tercer largometraje del realizador mexicano Luis Javier Henaine, Santiago (Harold Torres) se ha convertido en un ángel de la muerte. Cada noche, el fotógrafo recorre las calles de la Ciudad de México a toda velocidad en busca de la postal perfecta. Imágenes brutales de cuerpos ensangrentados que yacen inertes sobre el pavimento, en ocasiones aún enmarañados entre las retorcidas piezas de metal, vestigios de un aparatoso accidente automovilístico. Con su intruso y morboso lente, el protagonista captura rápidamente el último suspiro de las víctimas. La búsqueda por retratar ese preciso instante entre la vida y la muerte, la trágica belleza de la fragilidad humana, se ha tornado en una peligrosa obsesión. Una potente droga que lo ha transformado en una solitaria criatura nocturna, desprendiéndolo de sus responsabilidades como jefe de familia.
Aunque su trabajo aparece diariamente en la página principal de un tabloide de nota roja, acompañado de encabezados sensacionalistas como «Chicharrón prensado» o «Valió queso», sus obras carecen del valor artístico para ser exhibidas en las galerías más prestigiosas de la ciudad. Pese al rotundo rechazo de la industria, el joven no desiste de sus planes y continúa esforzándose por fotografiar esas imágenes repugnantes que nadie más se atreve a conmemorar. Una ambición profesional que poco a poco ha ido creado una enorme brecha emocional con su esposa Marcela (Tete Espinoza). Ni siquiera la noticia de que pronto se convertirá en padre le ha convencido de cerrar el lente de su cámara por un momento. Sin embargo, luego de retratar a un político que fue encontrado inconsciente en una de las oscuras habitaciones de su casa, algo extraño y siniestro se apodera de él. Una maldición que pareciera perseguirlo sin cesar.
Día a día, Santiago comienza a perder cada uno de sus cinco sentidos. Consternado, éste se somete a una serie de exámenes médicos, los cuales indican que se trata de una respuesta natural ante el estrés y las presiones de su vida profesional y personal. El protagonista, convencido de que sus pesares han sido provocados por un trabajo de brujería, busca la ayuda de una curandera, quien comprobará sus descabelladas sospechas. Con el tiempo encima, el joven fotógrafo deberá seguir una serie de instrucciones al pie de la letra para así poder completar un ritual que le permita recobrar la salud que tanto anhela. Una ceremonia que lo llevará hasta las entrañas de un mundo de ocultismo, el cual le hará cuestionar su propia cordura.
Henaine se aparta del cine de comedia para meterse de lleno en el género de terror, construyendo atmósferas tremendamente efectivas que muestran una atención precisa a cada detalle técnico, desde el movimiento de la cámara hasta su inmersivo diseño de sonido. Al igual que Huesera de Michelle Garza Cervera, Desaparecer por Completo utiliza el folklore mexicano para sentar las bases de un aterrador relato cuyo nivel de producción está a la par de cualquier película de Hollywood. Harold Torres, el protagonista del filme, brinda una actuación espectacular que nos lleva de la mano a través del declive gradual de su personaje. Un hombre que se rehusa a desaparecer, pese a que su fuente de trabajo pareciera estar destinada a la extinción. No solo ante el cierre inminente de periódicos e instituciones periodísticas debido a las nuevas tendencias del consumo de información, sino también ante el advenimiento de los teléfonos móviles, los cuales han dotado a todas las personas con un lente inmediato, capaz de capturar cualquier instante de la vida cotidiana y compartirlo a todo el mundo a través de las redes sociales.
Desaparecer por Completo prefiere envolvernos en el carácter esotérico de la historia, en lugar de dar pie a una lectura más ambigua que explore los malestares de Santiago como el resultado de ser un trabajólico, adicto a la adrenalina e irresponsable de sus tareas como futuro padre. De alguien que primero culpa a la brujería, antes de reconocer que sus incomodidades son el fruto de propias acciones y malas decisiones. Si bien el final resulta un tanto abrupto, la película hace un gran trabajo en hacernos sentir cada uno de los síntomas progresivos del protagonista y de meternos en su actual estado de confusión, desde la pérdida de sonido que dificulta un poco la comprensión de algunos diálogos hasta la visión un tanto borrosa. Asimismo, como homenaje al fallecido Enrique Metinides, reconocido fotógrafo mexicano que capturó con su cámara unas de las imágenes más violentas y emblemáticas de la vida en la capital del país, el filme realiza un trabajo encomiable. Desaparecer por Completo es una crónica desoladora de los alcances del hombre por dejar un legado imborrable en este mundo donde lo único seguro que tenemos es la muerte.
Desaparecer por Completo (Disappear Completely) está disponible en streaming en Estados Unidos y México a través de Netflix.

(3 estrellas de 4)
Título original: Desaparecer por Completo. Título en inglés: Disappear Completely. Año: 2022. País: México. Duración: 106 minutos. Dirección: Luis Javier Henaine. Guion: Ricardo Aguado-Fentanes y Luis Javier Henaine. Reparto: Harold Torres, Tete Espinoza, Fermín Martínez, Vicky Araico, Norma Reyna, Eligio Meléndez y José Manuel Poncelis. Distribución: Mantícora Distribución.
