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TIFF18: Reseña – Burning

Como el fuego de una hoguera que va consumiéndose lentamente, Burning es un metódico thriller que toma su tiempo en ir construyendo una historia que exige al espectador prestar absoluta atención a cada uno de sus detalles. Luego de una ausencia de casi ocho años, el aclamado realizador Lee Chang-Dong (Poetry) decide adaptar al cine la historia corta titulada Barn Burning del autor Haruki Murakami. Lee sitúa la cinta en su natal Corea del Sur, permitiéndole explorar algunas de las problemáticas económicas y sociales que afectan a las nuevas generaciones de jóvenes que habitan en el país.

A pesar de haber estudiado una carrera profesional para convertirse en escritor, Jongsu (Yoo Ah-In) se ve obligado a trabajar como repartidor de mercancía para ganarse el pan de cada día. Luego de realizar una entrega en una concurrida tienda departamental ubicada en una caótica avenida de Seúl, el protagonista llama la atención de una chica que trabaja como modelo. A Jongsu le toma tiempo descubrir que se trata de Haemi (Jeon Jong-Seo), una amiga de la infancia que creció junto a él en una comunidad rural al norte del país. La joven se ha sometido a una serie de cirugías plásticas para cambiar su aspecto físico (una práctica muy común en algunos países asiáticos), pero en su interior sigue siendo la misma de siempre: una simpática y solitaria chica que gusta de la pantomima.

Luego de ausentarse por un par de semanas para viajar al continente africano, Haemi regresa a Corea del Sur en compañía de Ben (Steven Yeun), un chico que conoció en el aeropuerto. Una explosión de celos inundan a Jongsu, quien es demasiado tímido para confesar sus sentimientos. Ben es todo lo contrario al protagonista: maneja un auto deportivo de último modelo, viste ropa elegante, y vive en un penthouse rodeado de lujo. Es la representación perfecta de la clase alta del país, la cuál ha cambiado sus tradiciones por un estilo de vida más occidental.

De pronto, Haemi se esfuma sin dejar rastro alguno. Jongsu, desesperado por encontrarla, se embarca en una frenética búsqueda que lo llevará a descubrir una serie de misterios que ponen en tela de juicio la verdadera identidad de la desaparecida. El protagonista comienza a acechar a Ben, luego de sospechar que éste posee las respuestas a las cuestiones que le quitan el sueño.

A través de sus casi dos horas y media de duración, el director Lee Chang-Dong entreteje una inteligente y meticulosa historia de amor y celos, pero sobretodo, la historia de una sociedad claramente fragmentada en distintas clases, las cuales guardan odio y resentimiento entre ellas mismas. Burning nos muestra la desigualdad social en el país, donde aquellos sin dinero se ven forzados a trabajar largas jornadas mal pagadas, y donde la balanza de la justicia tiende a inclinarse por aquellos que tienen los medios económicos para borrar sus crímenes.

Su ritmo pausado recompensa al espectador con uno de los trabajos de fotografía más impresionantes del año. La hermosura de sus secuencias, especialmente aquellas que toman lugar en la zona rural del país, es capaz de dejar a uno sin aliento. La escena donde los tres chicos fuman marihuana mientras observan el atardecer, y el personaje de Haemi encuentra su libertad al ritmo de las ondas de la bandera coreana, es uno de los momentos cinematográficos más memorables del 2018. Las actuaciones, los colores, y las emociones se combinan a la perfección en un instante.

Los tres actores principales ofrecen fantásticas interpretaciones, pero es Steven Yeun (la serie de televisión The Walking Dead), nacido en Corea del Sur pero criado en Norteamérica, quien ofrece la actuación más memorable del elenco. Yeun, quien confesó sentirse un tanto nervioso al participar en una cinta hablada en coreano, da en el blanco con la personificación de Ben: un chico carismático, pero enigmático. Elegante y refinado, pero que esconde un ligero toque de locura. Cabe también reconocer el trabajo de la actriz Jeon Jong-Seo, quien hace su debut en cine a través de este filme.

Lo más impresionante de Burning no es solamente el comentario social de su historia, o la maestría con la cual Lee Chang-Dong logra tenernos al borde del asiento y mordiéndonos las uñas en los momentos finales de la cinta. Es la ambigüedad del relato, el cuál se presta a múltiples interpretaciones, lo más llamativo de este excelente trabajo cinematográfico. Al final, el realizador invita al espectador a analizar la historia a través de lentes completamente opuestos, y es uno quien decide y juzga el actuar de los personajes.

Burning es una pequeña joya del cine internacional, y del cine de Corea del Sur que año tras año continúa ofreciéndonos grandes e interesantes propuestas. Una recomendación para aquellos que gusten de una historia que, como el fuego, va consumiéndose lentamente, y que nos deja con un final abierto a la interpretación personal.

Calificación: ****

Título original: Beoning (Burning)

Año: 2018

País: Corea del Sur

Dirige: Lee Chang-Dong

Con: Yoo Ah-In, Jeon Jong-Seo y Steven Yeun

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