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TIFF 2017: Reseña – The Shape of Water (La Forma del Agua)

Desde su escena inicial, el director mexicano Guillermo del Toro nos sumerge literalmente dentro de un universo lleno de fantasía, misterio, magia y nostalgia. Del Toro no es ajeno a crear este tipo de atmósferas. Lo ha demostrado en repetidas ocasiones durante su carrera, desde Cronos, su primer largometraje como realizador, hasta la que continúa siendo su obra maestra, El Laberinto del Fauno. The Shape of Water (La Forma del Agua) es un enfoque distinto al clásico cuento de hadas. Imagínense la historia de Beauty and the Beast, pero sin el sello Disney, mucho más oscura, más violenta, y con un mensaje adaptado a nuestros tiempos.

La primera secuencia de la película, acompañada del magnífico score de Alexandre Desplat, nos muestra la rutinaria y solitaria vida de Eliza (Sally Hawkins), una mujer muda que vive en un complejo de apartamentos ubicado encima de uno de esos enormes palacios de cine de antaño. Sus únicas amistades son Giles (Richard Jenkins), un artista frustrado que tiene como vecino, y Zelda (Octavia Spencer), su platicadora compañera de trabajo. La protagonista forma parte del personal de intendencia de un laboratorio secreto perteneciente al gobierno de los Estados Unidos. Ahí, un grupo de investigadores bajo la custodia de agentes de seguridad mantienen en cautiverio a una extraña criatura marina que podría ser el arma perfecta para derrotar a Rusia durante la Guerra Fría.

Eliza, quien solamente puede comunicarse a través de lenguaje de señas, entabla un vínculo muy peculiar con dicha criatura. A través de la música y de sus gestos de gentileza, la protagonista encuentra la manera de comunicarse con el monstruo acuático, el cual es constantemente torturado por Strickland (Michael Shannon), el encargado de seguridad del lugar. Cuando Strickland y sus superiores deciden que ha llegado la hora de terminar con el proyecto, Eliza luchará hasta las últimas consecuencias con tal de proteger y evitar que le hagan daño a la criatura de la cual se ha enamorado.

Visualmente, The Shape of Water es una belleza de principio a fin. Su diseño de producción y vestuario logran capturar la esencia de los años sesenta en los Estados Unidos. Asimismo, el trabajo de fotografía a cargo de Dan Laustsen logra transportarnos efectivamente a la época, utilizando una gama de verdes que asemejan las tonalidades del agua de mar, elemento clave e importante en el desarrollo de la historia. Esto permite a Del Toro resaltar algunos objetos a través del color complementario rojo, como la sangre y los zapatos de la protagonista, y transmitir ciertas emociones. Hay una escena que ocurre en los baños del laboratorio, en donde vemos una gota de sangre derramarse lentamente, la cual es un guiño a una escena similar de Cronos.

La historia toma vida gracias al extraordinario trabajo de su actriz protagónica, la inglesa Sally Hawkins. A pesar de que su personaje le impide hablar, Hawkins es capaz de transmitir sus sentimientos a través de su lenguaje corporal, de sus gestos y de su mirada. No es una labor sencilla, pero la actriz logra una interpretación convincente sobre una mujer solitaria, apasionada por los musicales clásicos, y sobretodo, una soñadora en busca del amor de su vida en un mundo que se ha dedicado a relegarla debido a sus capacidades limitadas. El resto del elenco hace un trabajo en conjunto fenomenal, desde Octavia Spencer y Richard Jenkins como los cómplices de la protagonista, hasta Michael Stuhlbarg como uno de los investigadores del laboratorio. La única interpretación que en ocasiones raya en la caricatura es la de Michael Shannon, y aunque quizá esa era la intención del director, su aire de villano despiadado se siente un poco fuera de tono con el resto de la cinta.

The Shape of Water es más que una historia de amor con elementos de fantasía entre dos seres que, sin poder comunicarse, son capaces de entablar una relación sin prejuicios de por medio. La cinta también es una alegoría de nuestros tiempos, del rechazo y odio hacia lo distinto que vemos constantemente en las noticias de todo el mundo. Más allá de discriminar, maltratar y herir los sentimientos de aquellos que no hablan el mismo idioma, no profesan la misma fe o no comparten las mismas ideologías, The Shape of Water nos invita a la aceptación, a la tolerancia y a olvidar aquellos prejuicios obsoletos que incitan a la segregación.

En resumen, una bella y mágica historia de amor con una temática universal que robará el corazón de todos aquellos soñadores y románticos. Solamente el paso del tiempo y varias revisiones más decidirán si The Shape of Water está destinada a convertirse en un nuevo clásico del cine de fantasía. Lo que es un hecho es que la cinta es uno de los mejores trabajos de Guillermo del Toro, y el que el resultado final funcione y cumpla con su objetivo a la perfección habla del gran talento y visión del realizador mexicano.

Calificación: ****

Título original: The Shape of Water (La Forma del Agua)

Año: 2017

País: Estados Unidos

Dirige: Guillermo del Toro

Con: Sally Hawkins, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Michael Shannon y Michael Stuhlbarg

 

 

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