Frankenstein

Reseña: Frankenstein

Ficha de la película: Título original: Frankenstein. Año: 2025. País: Estados Unidos. Duración: 149 minutos. Dirección y guion: Guillermo del Toro. Reparto: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz, Felix Kammerer, Lars Mikkelsen y Charles Dance.

Continuando con su fascinación por explorar el oscuro universo de los monstruos, así como la perversa naturaleza de los humanos que les rodean, el director mexicano Guillermo del Toro se embarca en uno de sus proyectos más ambiciosos a la fecha, adaptando uno de sus relatos favoritos a la pantalla grande. Basada en la aclamada novela de la autora británica Mary Shelley, Frankenstein es una cinta que le permite reimaginar el clásico literario de manera oportuna, sobre todo al estar atravesando por una época de grandes avances científicos y tecnológicos que constantemente desafían el orden natural. Sorprendentemente, el mensaje principal de la obra, publicada hace más de doscientos años, sigue vigente en un mundo donde el hombre se empeña en jugar a ser Dios, sin medir las consecuencias de sus actos ni los efectos de sus noveles creaciones.

Desde los primeros minutos de su intenso prólogo, Frankenstein cautiva por su impecable fotografía y su minucioso diseño de producción. Un agasajo visual que seduce de principio a fin, sin excluir los fastuosos vestuarios de Kate Hawley, colaboradora del realizador en filmes como Crimson Peak y Pacific Rim, y la estremecedora música a cargo de Alexandre Desplat. La historia, dividida en dos capítulos, observa los hechos desde dos perspectivas distintas. La primera versión corresponde a la de Victor Frankenstein (Oscar Isaac), un joven científico que, empujado por el resentimiento hacia su padre y el rechazo de la comunidad académica, decide encontrar una solución al único acertijo que el hombre no ha sido capaz de descifrar: la muerte.

Su incansable búsqueda por hallar el secreto de la inmortalidad lo conduce directo hacia Harlander (Christoph Waltz), un magnate que, determinado por el talento del protagonista, apuesta su capital para financiar el arriesgado proyecto. Tras meses de arduo trabajo junto a su hermano menor William (Felix Kammerer), Victor logra su máxima creación: un ente con rasgos humanos que desafía todas las leyes de la naturaleza. A pesar de que la criatura goza del envidiable privilegio de la vida eterna, ésta no pareciera tener sus habilidades cognitivas bien desarrolladas, algo que desatará de inmediato la ira de su padre e inventor. La única persona que consigue ver la humanidad detrás del espécimen de laboratorio es Elizabeth (Mia Goth), la prometida de William y la sobrina del acaudalado benefactor.

La segunda parte del relato nos presenta la versión desde el punto de vista de la criatura, interpretada magníficamente por el actor Jacob Elordi (Saltburn). Su personaje decide emprender una aventura por el cruel y desconocido mundo que le rodea con el fin de hallar su propia identidad y su lugar de pertenencia. Al ir cuestionando sus orígenes, éste comenzará a descubrir las reglas implícitas de su entorno. Un espacio donde la bondad y la violencia coexisten, donde la vida y la muerte son las únicas constantes. Su incapacidad para adaptarse a los códigos humanos lo conducirán a través de una increíble y brutal odisea que no solo revelará su naturaleza, sino que también lo llevará a encarar a su creador.

A pesar de la maestría visual de la cinta y del encomiable trabajo de todo el reparto, la estructura narrativa tan desproporcionada evita que Frankenstein alcance el nivel de impacto emocional al que Guillermo del Toro nos tiene acostumbrados. El primer acto, además de tomar un largo tiempo en arrancar, termina siendo el menos interesante de ambos. Aun cuando el segundo capítulo levanta el ritmo y nos invita a cuestionar quién es el verdadero monstruo de la historia, su ejecución tan apresurada hace que su cierre no sea tan contundente y emotivo. Por ejemplo, la historia de amor entre Elizabeth y la criatura se queda en un mero bosquejo, logrando que su encuentro final carezca de la fuerza suficiente para que éste llegue directo al corazón.

El estilo gótico está presente en cada cuadro del filme, aunque éste se siente más tenue y menos oscuro que en las producciones previas del director. Hay un par de escenas escalofriantes e inesperadamente sangrientas, pero fuera de éstas, el resto posee una estética que oscila entre la ambientación típica de Tim Burton y el carácter ornamental de los live-action de Disney. Eso sí, el diseño y la construcción de sets es impresionante e inmersivo, y lo táctil de sus efectos prácticos consiguen que la película se distinga de otros proyectos de corte similar, los cuales abusan del CGI y terminan rayando en lo artificial.

Si bien Guillermo del Toro ha declarado que Frankenstein no es precisamente una metáfora sobre las inquietudes del mundo actual en torno a la inteligencia artificial, es imposible no observar la cinta como una especie de ejemplo admonitorio sobre el futuro que nos depara si el uso de esta tecnología no cuenta con las suficientes barreras éticas, de seguridad y privacidad. No obstante, en el fondo, Frankenstein es primordialmente una historia sobre padres e hijos. Un relato sobre la responsabilidad de traer a alguien a este mundo, de criarlo y educarlo, y de aprender a amarlo por quién es. Sin depositar falsas e inalcanzables expectativas, ni reflejar en él los traumas y las frustraciones que uno carga. De prepararlo para enfrentar las hostilidades del mundo y al mismo tiempo dejarlo recorrer el mundo entero para que descubra su propio camino y la misión por cumplir.

Fecha de estreno

Frankenstein estrena en cines selectos de Estados Unidos a partir del 17 de octubre del 2025. En México, el filme llegará a las pantallas de salas independientes a partir del 23 de octubre. Posteriormente, la película dirigida por Guillermo del Toro estará disponible vía streaming a través de Netflix desde el 7 de noviembre a nivel global.

Calificación

(3 estrellas de 4)

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