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Reseña – Toy Story 4

Hace nueve años, la franquicia animada más emblemática de los estudios Pixar cerraba su ciclo con un conmovedor final, en la forma de Toy Story 3. Una historia que reunía de nueva cuenta al reparto de simpáticos juguetes, comandados por el vaquero Woody y el guardián espacial Buzz Lightyear, en una última y épica aventura. Habiendo crecido junto a la saga (la primera película salió en cines cuando tenía 11 años), su conclusión me parecía perfecta. Un nostálgico viaje a aquellos años en los que solíamos echar a volar nuestra imaginación por horas, y vivíamos sin una sola preocupación. Un relato sobre el incesante paso del tiempo, y sobre todo lo que vamos dejando olvidado atrás – incluyendo nuestros juguetes y nuestras memorias.

Es por ello que la idea de una cuarta entrega sonaba al principio un tanto innecesaria, y más que nada como una excusa para generar mayores ganancias a través de la venta de material promocional. Sin embargo, desde sus primeros minutos, Toy Story 4 logró despejar todas mis inquietudes, sirviendo a la vez como recordatorio para jamás dudar del tremendo poder de narrativa de la compañía de animación liderada por Pete Docter. Una divertida aventura por carretera que detrás de sus chistes y sus coloridos paisajes, profundiza en los conflictos de identidad de sus personajes. Mientras un nuevo personaje deberá entender las responsabilidades que conlleva ser un juguete, otro más enfrentará un dilema que lo llevará a cuestionar su propósito en la vida.

Toy Story 4 retoma la historia justo donde la última película concluyó hace casi una década. Luego de escapar de la guardería donde fueron a parar por accidente, los juguetes de Andy ahora viven con Bonnie, una pequeña a punto de ingresar a la escuela. Todos parecieran haberse adaptado perfectamente a su nuevo estilo y ritmo de vida, a excepción de Woody, quien extraña ser el juguete preferido. Olvidado en el armario y dispuesto a recuperar la atención de Bonnie, el vaquero decide acompañarla a su primer día de clases. Aunque Woody falla en su misión, éste consigue que la niña haga un nuevo amigo, y no precisamente uno de carne y hueso. Es así como nace Forky, un tenedor-cuchara con brazos de limpiapipas que se roba la película gracias a sus humorísticas intervenciones.

A pesar de su simpleza, Forky se convierte inmediatamente en el juguete consentido de Bonnie. Woody sabe lo mucho que eso significa para la niña, pero a Forky pareciera no importarle. Lo único que este simpático personaje desea es regresar al basurero, un espacio que le da un sentido de protección y de pertenencia. Este conflicto de identidad se asemeja al que tuvo Buzz Lightyear en la primera película animada de Pixar, estrenada en 1995. Al igual que en aquella ocasión, Woody se convierte en un mentor para el nuevo personaje, guiándolo a través de sus responsabilidades y funciones. Esto hace que el vaquero, cuya voz es interpretada por el actor Tom Hanks, descubra temporalmente un nuevo propósito de vida.

Decimos temporalmente ya que instantes después, Woody se re-encuentra con Bo Peep, con quien había perdido contacto hace más de nueve años. La figura de porcelana logró escapar de una tienda de antigüedades para convertirse en un juguete libre e independiente que no necesita de un dueño o dueña para ser feliz. Esto causa ruido en el interior del sheriff parlanchín, quien pronto comienza a contemplar su existencia desde una perspectiva distinta.

Toy Story 4 ofrece una considerable dosis de humor para todo el público. Hay chistes que van enfocados principalmente a la audiencia infantil y que funcionan a la perfección, en especial los que involucran a Ducky y Bunny (Keegan-Michael Kay y Jordan Peele), un par de nuevos personajes que pese a cumplir con su objetivo de entretener a los más pequeños, parecieran haber salido del universo de The Secret Life of Pets y no de Pixar. Como de costumbre, el estudio continúa superándose y sorprendiendo con sus increíbles técnicas de animación. El nivel de realismo es impresionante en algunas de sus escenas, por ejemplo, la caminata de Woody y Forky sobre el asfalto de la carretera, o bien, el lluvioso prólogo de la película.

Aunque el resto de la pandilla (Jessie, Rex, Hamm y el matrimonio Cara de Papa) también está de regreso en esta nueva aventura, sus intervenciones son demasiado breves. Incluso Buzz pierde un poco de protagonismo, ya que la historia principal gira alrededor de Woody y los nuevos juguetes. Entre ellos figura Gabby Gabby, una muñeca vintage que pese a ser presentada como la villana de la historia, su arco narrativo sorprende gracias a un giro inesperado que consigue hacer que la película cierre con una nota alta.

Si bien Toy Story 4 no consigue superar el nivel de su antecesora, e incluso el de la cinta original, es un sólido esfuerzo por parte de Pixar y Disney por continuar expandiendo el universo de una de sus franquicias más rentables. Una cinta familiar que ofrece entretenimiento y humor de principio a fin, y que pese a ser un poco más ligera y hasta por momentos repetitiva en su fórmula, consigue encontrar el balance adecuado para rematar con un mensaje sobre la felicidad y dónde encontrarla. Un re-encuentro lleno de humor y de mucho corazón.

Calificación: *** 1/2

Título original: Toy Story 4

Año: 2019

País: Estados Unidos

Dirige: Josh Cooley

Con: Tom Hanks, Tim Allen, Annie Potts, Tony Hale, Keegan-Michael Key, Jordan Peele, Keanu Reeves y Christina Hendricks

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