Ficha de la película: Título original: Affeksjonsverdi. Título en inglés: Sentimental Value. Título en español: Valor Sentimental. Año: 2025. País: Noruega, Alemania, Dinamarca, Francia, Suecia, Inglaterra. Duración: 132 minutos. Dirección: Joachim Trier. Guion: Joachim Trier y Eskil Vogt. Reparto: Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas, Elle Fanning, Anders Danielsen Lie y Cory Michael Smith.
Para Nora (Renate Reinsve), la casa en la que creció guarda un valor sentimental inconmensurable. Durante los momentos más traumáticos de su infancia, dicho lugar se convirtió en un cálido refugio. La única presencia sólida mientras el resto de su vida se desmoronaba por completo. Más que un objeto inanimado, ésta la consideró siempre como un miembro más de la familia, a pesar de sus extraños ruidos y de los profundos silencios que se apoderaban de cada rincón del viejo caserón estilo nórdico. Quizá el más incondicional de todos, se atrevería a decir la ahora actriz de teatro. Sin embargo, para Gustav (Stellan Skarsgård), su padre, el inmueble representa lo contrario. La raíz de sus tristezas y de sus traumas. Después de todo, fue justamente ahí donde su madre decidió quitarse la vida cuando éste era apenas un niño. Un espacio del que tuvo que liberarse física y emocionalmente, aunque eso lo llevara a distanciarse de sus hijas. Como director de cine, éste encontró en el lenguaje audiovisual una forma de expresión que le permitió purgar todos esos demonios que cargaba en su interior.
Tras el fallecimiento de la matriarca, el futuro de la casa es incierto. Ni Nora ni Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas), su hermana menor, están en condiciones de costear la enorme vivienda que ha pertenecido a la familia Borg por varias generaciones. Pero Gustav, quien aparece de forma inesperada en el funeral de su ex-esposa, sorprende a ambas con los planes que tiene deparados para el inmueble. El realizador ha contemplado utilizar el lugar como el set de filmación de su próxima producción cinematográfica, la primera que rodará en más de 15 años, antes de ponerlo a la venta. Y eso no es todo. Dispuesto a limar las asperezas del pasado, éste ha invitado a Nora a protagonizar el filme, un personaje moldeado especialmente a sus talentos. El repentino cambio de actitud y la supuesta contrición de Gustav, un hombre que se halla en el ocaso de su vida y de su carrera profesional, no logran persuadir a la joven, quien rechaza la oferta de inmediato junto con cualquier otro intento de acercamiento.
Despechado, el cineasta encuentra un reemplazo en la actriz norteamericana Rachel Kemp (Elle Fanning), quien, además de ser una gran admiradora de sus obras, está en busca de roles más serios para callar a sus detractores. Gustav invita a la joven intérprete a Oslo, sin imaginar que su llegada desatará una serie de emociones con sus hijas. Por un lado, resulta extraño observar al hombre desvivirse en atención y consejos con la estrella de cine, como si éste fuese una sabia y comprensiva figura paterna. Todo lo opuesto a la relación tan fría y distante que ha mantenido con Nora y Agnes a través de los años. Por el otro, Rachel, quien batalla para adentrarse en la compleja psicología de su personaje, comienza a darse cuenta que su presencia ha provocado que las fracturas entre el director y su familia se vuelvan aún más severas. Determinada, ésta se inmiscuye en sus vidas, convirtiéndose en el puente que logre unir a ambas facciones e invitándoles a sanar las heridas que han ocultado por temor a no saber cómo actuar o reaccionar.
Melancólica y con un refrescante sentido del humor, Sentimental Value (Valor Sentimental) es un drama familiar tan agridulce como la vida misma. Joachim Trier, director de cintas como The Worst Person in the World y Oslo, August 31st, nos envuelve en un conmovedor relato donde el arte, en especial el cine, demuestra su poder catártico y redentor. Las historias que se plasman en la pantalla grande como un reflejo de las alegrías y tristezas de sus creadores. Como un método para comunicar todo aquello que, en ocasiones, resulta imposible transmitir solamente a través de palabras. Su sexto largometraje es el más maduro de su filmografía, uno que ahonda también en los traumas que heredamos de nuestros antepasados y que, sin saberlo, definen a veces nuestra personalidad y las relaciones que establecemos con los demás. La película halla un equilibrio perfecto entre el melodrama y la levedad, con momentos que van desde la hilarante rabieta de la protagonista previo a salir al escenario, suplicándole a Jakob (Anders Danielsen Lie, actor fetiche de Trier, en un rol minúsculo) que le de una fuerte bofetada, hasta el regalo de cumpleaños tan disparatado que Gustav obsequia a su nieto de 10 años de edad.
El fantástico guion co-escrito por Trier y Eskil Vogt, uno de sus colaboradores de cabecera, cobra vida gracias a las magníficas interpretaciones de todo el elenco. Renate Reinsve, quien saltó a la fama en el filme previo del director, y quien desde entonces nos ha seguido conquistando gracias a sus participaciones en Armand y A Different Man, brinda nuevamente una actuación de lujo, transmitiendo efectivamente todo un cúmulo de emociones que lleva a flor de piel de principio a fin. Inga Ibsdotter Lilleaas, quien da vida a su hermana, encabeza con firmeza uno de los instantes más conmovedores de la película, mientras que Elle Fanning nos ofrece uno de los mejores trabajos de su carrera, irradiando una naturalidad que el lente de Kasper Tuxen captura con absoluto encanto. Sin embargo, es Stellan Skarsgård quien termina robándose la cinta con su jocosa y al mismo tiempo trágicamente taciturna interpretación, digna de elogios y reconocimientos. La mancuerna entre Skarsgård y Reinsve es todo un deleite, y acompañarlos a través de la evolución personal y filial de sus personajes es algo entrañable y maravilloso.
No cabe duda que el 2025 ha sido un gran año para el cine de Noruega, primeramente con Dreams (Sex Love), la tercera parte de la trilogía escrita y dirigida por Dag Johan Haugerud, la cual se hizo acreedora del máximo premio, el Oso de Oro, en el Festival Internacional de Cine de Berlín, y ahora con Sentimental Value (Valor Sentimental), ganadora del Grand Prix en el Festival de Cannes, el segundo lugar de la competencia, que desde su narración inicial nos deja en claro que estamos ante el nacimiento de un nuevo clásico cinematográfico. Una ola moderna de cine escandinavo cuyo estilo austero, el cual captura lo cotidiano con una precisión orgánica, esconde una profundidad narrativa que desmenuza la naturaleza humana a través de relatos empáticos, capaces de llegar directo al corazón. Historias que no temen en explorar tanto las virtudes como los defectos de sus personajes, demostrando que en dichas contradicciones se halla la clave para entender el mundo a nuestro alrededor. Una joya imperdible.
Sentimental Value (Valor Sentimental) formó parte de la Selección Oficial de la edición 78 del Festival de Cannes, efectuada del 13 al 24 de mayo del 2025.

(4 estrellas de 4)
