Reseña – Cerrar los Ojos – Close Your Eyes

Ficha técnica de la película: Título original: Cerrar los Ojos. Título en inglés. Close Your Eyes. Año: 2023. País: España, Argentina. Dirección: Víctor Erice. Reparto: Manolo Soto, José Coronado, Ana Torrent, María León, Mario Pardo, Helena Miquel y Soledad Villamil.

«Se llamaba Julio Arenas y era actor», anuncia la presentadora de Casos in Resolver, un programa de televisión que busca desentrañar los misterios que han permanecido en la memoria colectiva de España. El galán del cine español desapareció de la noche a la mañana, sin dejar rastro, en 1990, mientras rodaba el largometraje titulado La Mirada del Adiós, bajo la dirección de su mejor amigo Miguel Garay (Manolo Solo). La película que nunca existió, de la cual sobreviven un par de escenas que alcanzaron a grabarse antes de que su protagonista se esfumara por completo, era el segundo trabajo de Garay como realizador, quien jamás imaginó que dicho intento terminaría convirtiéndose en su último hurra dentro de la industria cinematográfica. Una historia que él mismo había escrito para su fiel camarada, a quien conocía desde muchos años atrás, cuando ambos realizaron su servicio militar como marineros. La ausencia del actor causó revuelo en su momento y dio pie a múltiples hipótesis: ¿Accidente, suicidio o asesinato?. Sus problemas con el alcohol y sus constantes líos de faldas sustentaban las distintas teorías, pero jamás ayudaron a revelar más detalles sobre el fatídico destino que tuvo el célebre histrión.

Tras aceptar la invitación para ser entrevistado en el serial, Miguel deja su apacible vida en la costa española para dirigirse a Madrid. Ahí, entre las viejas cajas de recuerdos y parafernalia cinéfila que aún conserva dentro de un almacén, éste comienza a revisitar su pasado. Huellas indelebles que perduran en su memoria y que lo llevan a reconectar con Ana (Ana Torrent), la hija del artista desaparecido, Max (Mario Pardo), un montajista, y Lola (Soledad Villamil), uno de sus amores de juventud. La emisión del reportaje saca a la luz nuevos secretos que habían permanecido ocultos, dando un giro inesperado a la historia que todos creían había concluido abruptamente dos décadas atrás. Poco a poco, el realizador retirado comprende que su vida ha sido la verdadera obra maestra que siempre soñó escribir y filmar y, esperanzado, buscará revivir la magia de un medio audiovisual que pareciera ir encaminado hacia un inevitable ocaso.

Aunque se trata de un trabajo de ficción, resulta imposible no hallar ciertos paralelismos entre Cerrar los Ojos (Close Your Eyes) y la vida de Víctor Erice, su director y co-escritor de 83 años de edad. Por ejemplo, el protagonista ha vivido en el exilio cinematográfico por varias décadas, mientras que Erice había estado alejado de la industria desde 1992, cuando estrenó el largometraje documental titulado El Sol del Membrillo. Asimismo, el montaje ficticio de La Mirada del Adiós, el relato de un monarca taciturno que envía a un detective hasta Shanghai para encontrar a la hija que había abandonado, guarda ciertas similitudes con La Promesa de Shanghai, uno de sus proyectos de cine frustrados que acabaría siendo re-escrito y rodado por Fernando Trueba en el 2002, y re-bautizado como El Embrujo de Shanghai. El personaje interpretado maravillosamente por Manolo Solo podría entenderse también como un reflejo de él mismo. Un creyente y practicante que se resiste a ver al arte cinematográfico como una reliquia arqueológica. Un hombre de fe en los milagros del séptimo arte y de la importante memoria que éste conserva, a pesar de que el mundo entero pareciera haber olvidado dicho propósito, y que las enormes salas, las cuales solían proyectar sueños con sus enormes máquinas de luz, permanezcan ahora abandonadas entre el polvo, la apatía y la oscuridad.

Con una fotografía lírica y unas transiciones de escena a escena que parecieran ir revelando cuidadosamente las distintas capas de este absorbente relato, Cerrar los Ojos es una cinta que habla sobre la vida misma y que reflexiona desde una perspectiva de amplia sabiduría y madurez. De cómo vemos con desdén nuestros triunfos pasados, de cómo la rutina del trabajo hace que perdamos el contexto y el aprecio de la belleza a nuestro alrededor, de cómo nos transformamos en distintas personas a través de los años. Adoptamos nuevos nombres, nuevos apodos. Evolucionamos, a veces sin mirar hacia atrás. «Envejecer. Sin temor ni esperanza», expresa uno de los personajes, consciente del pesimismo inherente que uno va acumulando al ir transitando por este mundo.

En la vida, cerramos los ojos ya sea para dormir y soñar, o para morir. Erice es un idealista que se resiste a la idea de que el cine haya llegado al día del juicio final y que éste sea incapaz de hacernos recordar o sentir. Pero también es realista, y reconoce que la magia ha ido desapareciendo, junto con las grandes estrellas, como Julio, cuyos legados han quedado en el olvido público. A través de Miguel, su suplente, éste nos mira fijamente, quizá con su mirada del adiós, para invitarnos a seguir fantaseando con esas historias e imágenes que continúan iluminando las pantallas, que nos transportan a lugares y épocas distintas, y que son lienzos perennes de ideas, de memorias personales y colectivas, y de grandes sueños.

(4 estrellas de 4)

Deja un comentario