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Reseña – Hell or High Water (Enemigo de Todos)

Las desoladas y polvorientas calles de un pequeño pueblo en Texas se convierten en la pista de carreras de dos delincuentes que acaban de asaltar un banco. Huyen a toda velocidad en su automóvil, atravesando el pueblo fantasma sin ningún obstáculo en su camino. La ciudad transpira un aire de desesperanza, de algo que fue pero ya no es. Casas abandonadas cayéndose a pedazos, negocios y empresas cerradas. El sueño americano en total agonía, y los únicos destellos de esperanza son aquellos anuncios de compañías que supuestamente brindan ayuda financiera a quienes lo requieran. El retrato pareciera estar sacado de una película apocalíptica, de esas donde una invasión zombie acabó con la población y un pequeño grupo de personas busca la manera de sobrevivir. Pero no, Hell or High Water (Enemigo de Todos) no es un ningún cuento de ciencia ficción, es un crudo vistazo al panorama que existe en los rincones de una de las naciones más poderosas del mundo.

Los delincuentes son Toby y Tanner Howard, un par de hermanos que crecieron en esta zona rural de los Estados Unidos y que han visto como una región próspera y con un futuro alentador se ha convertido en un escenario de pobreza extrema y falta de oportunidades. Los atracos a las instituciones bancarias tienen un motivo principal: pagar la hipoteca del rancho familiar con tal de salvar lo único que poseen y poder heredar el terreno a los hijos de Toby, ofreciéndoles un mejor futuro. La personalidad de cada hermano es distinta, pero ambas se complementan a la perfección: Toby es el hermano racional, el que piensa antes de actuar. Es un hombre de pocas palabras y sufre en silencio el divorcio de su mujer y el distanciamiento de sus dos hijos adolescentes. Tanner es un rebelde de corazón, un ladrón ex-convicto que sigue sus impulsos sin medir las consecuencias. Luego de asaltar un par de bancos, el sheriff del pueblo trabajará arduamente para poner fin a esta ola de delincuencia antes de obtener su próxima jubilación.

Hell or High Water es una versión revisitada del clásico género del western, muy al estilo de la obra No Country of Old Man de los hermanos Coen. El director David Mackenzie transporta la batalla entre el bien y el mal hasta la región occidental del estado de Texas y la sitúa en un tiempo-espacio donde la crisis petrolera y financiera de los Estados Unidos ha causado grandes estragos en su población. Los villanos de la cinta no son los hermanos Howard, sino las instituciones bancarias que durante años han exprimido hasta el último centavo de la gente más vulnerable del país, llenándolos de deudas y arrebatándoles el único patrimonio que poseen. Asimismo, la película aprovecha la oportunidad para hablar también sobre el desplazamiento de población que ha existido en esta zona y, de cierta forma, nos muestra que todo en el mundo son ciclos: los primeros habitantes de estas tierras fueron los indios comanche, quienes fueron desplazados con lujo de fuerza y violencia por los americanos. Ahora, las generaciones de estos invasores están siendo desplazadas por aquellos con privilegio y dinero. Y así seguirá  el ciclo, hasta que llegue otro grupo de personas con mayor poder.

La cinta tiene un arranque lento pero poco a poco la intensidad va aumentando hasta el punto en el que nos tiene agarrados del asiento y en completo estado de estrés. Las actuaciones de los tres actores principales son excelentes, especialmente Chris Pine y Ben Foster quienes interpretan a Toby y Tanner respectivamente. Jeff Bridges también hace un gran trabajo, pero su personaje se siente demasiado conocido: el típico jefe de policía de edad avanzada, medio racista, chistosón, pero eso sí, muy astuto y con demasiada experiencia. Por momentos pareciera el mismo personaje que Tommy Lee Jones encarnó en el filme No Country for Old Man, pero aquí en versión parodia. La actualización del western se siente fresca y natural, y es aderezada por buenos momentos cómicos a lo largo de la película. Sin embargo, la historia opta por seguir los caminos recorridos del género western, dejando muy poco a la imaginación y trayéndonos un relato que en ratos resulta demasiado predecible.

No obstante, Hell or High Water es un ride emocionante, estresante y con un mensaje que nos hace reflexionar sobre la realidad en algunos rincones de los Estados Unidos. Mackenzie y el guionista Taylor Sheridan (Sicario) nos presentan a un grupo de personajes con virtudes y defectos, y nos muestran las cuestiones morales y éticas a las que éstos se enfrentan, dejando que uno como espectador sea quien juzgue el actuar de cada uno de los protagonistas. Sin duda, uno de los trabajos más sólidos del verano del 2016.

Hell or High Water se encuentra en cartelera en los Estados Unidos.

Calificación: *** 1/2

Título original: Hell or High Water (Enemigo de Todos)

Año: 2016

País: Estados Unidos

Dirige: David Mackenzie

Con: Chris Pine, Ben Foster y Jeff Bridges

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