Ficha de la película: Título original: Llamarse Olimpia. Título en inglés: Being Olimpia. Año: 2025. País: México. Duración: 75 minutos. Dirección: Indira Cato.
Al clamor de «Ni porno ni venganza, la Ley Olimpia avanza», un grupo de jóvenes celebran en las afueras de la Cámara de Diputados, en la Ciudad de México, la aprobación de un conjunto de reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal, las cuales buscan sancionar los delitos en materia de ciberviolencia. Para la activista Olimpia Coral Melo, dicha hazaña la conmueve hasta las lágrimas, ya que ha sido el resultado de una ardua lucha que ella misma comenzó casi una década atrás, tras haber sido víctima de violencia digital.
La difusión por Internet de un video íntimo sin su consentimiento la llevó a enfrentar un calvario judicial en el que las autoridades minimizaron los hechos con burlas y morbo. La indiferencia con la cual su denuncia fue examinada se convirtió en la chispa que encendió un acto revolucionario a nivel internacional. Con el apoyo incondicional de su familia, Olimpia encabezó una iniciativa de ley en su natal estado de Puebla para reconocer la violencia digital como una infracción grave y punir de manera ejemplar a aquellos individuos encargados de distribuir, compartir e intercambiar contenido sexual íntimo de terceros, sin el permiso correspondiente.
«Nunca me gustó llamarme Olimpia», escuchamos en voz de la protagonista al inicio del documental, ópera prima de la directora Indira Cato. Sin imaginar que, algún día, su nombre llegaría a ser sinónimo de uno de los cambios legislativos más importantes del siglo 21, no solo en México, sino también en otros países de Latinoamérica. Llamarse Olimpia nos muestra la incansable lucha de una mujer que, con sus acciones, demuestra que el poder pertenece al pueblo y que la transformación del país depende de uno. De salir del anonimato y del confort que brindan las redes sociales para manifestarse en espacios públicos, frente a las autoridades, exponiendo las deficiencias de un sistema judicial que continuamente da la espalda a los grupos más vulnerables.
Olimpia, quien al final logra hacer las paces con su nombre, es un verdadero ejemplo de perseverancia y de heroicidad, y el retrato creado por Cato es prueba fehaciente de ello, otorgando asimismo un espacio de dignidad a las víctimas de violencia digital. Como trabajo documental, sin embargo, Llamarse Olimpia sigue una estructura demasiado convencional a la hora de explorar un tema tan interesante y oportuno. En ocasiones, la cronología de los hechos se torna un tanto difusa, aunque finalmente esto no le resta impacto al mensaje principal de la cinta.
Si bien Llamarse Olimpia es una celebración del activismo como fuerza que impulsa el cambio social y un reconocimiento del poder de la participación ciudadana como pieza fundamental para el fortalecimiento de la democracia, el filme nos invita también a continuar al pie de la lucha. Hasta finales del 2025, solamente 29 de las 32 entidades federativas de México han aprobado la legislación. Mientras que algunos de los mensajes y testimonios presentados durante la cinta apuntan todavía hacia cierta apatía burocrática, e incluso, represalias en contra de aquellas mujeres que han denunciado situaciones de violencia y acoso digital. Un documental ferviente, imprescindible y esperanzador.
Fecha de estreno
Llamarse Olimpia formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine en Guadalajara y del Festival Internacional de Cine de Morelia en sus ediciones 40 y 23, respectivamente. La película continuará su recorrido por diversos festivales y muestras cinematográficas durante el 2025. Aún sin fecha de estreno comercial en México y Estados Unidos.
Calificación

(3 estrellas de 4)
