Reseña: Hot Milk

Ficha de la película: Título original: Hot Milk. Año: 2025. País: Inglaterra, Grecia, Australia. Duración: 92 minutos. Dirección y guion: Rebecca Lenkiewicz. Reparto: Emma Mackey, Fiona Shaw, Vicky Krieps, Vincent Perez, Patsy Ferran y Yann Gael.

A primera vista, uno pensaría que el viaje veraniego de Rose (Fiona Shaw) y Sofia (Emma Mackey) a la costa sur de España es una aventura de placer. Madre e hija juntas, desconectándose de sus preocupaciones diarias y del agobiante ritmo de vida en Londres para disfrutar de la cálida armonía que ofrece el Mar Mediterráneo. Sin embargo, las apariencias engañan. Y lentamente, la directora Rebecca Lenkiewicz va rasgando el velo para mostrarnos una realidad que contrasta rotundamente con la paradisíaca belleza que les rodea. Desde hace más de dos décadas, Rose dejó de caminar. Ningún médico ha podido determinar a ciencia cierta cuál es su padecimiento. Uno que la ha tenido confinada a una silla de ruedas. Lo que sí es un hecho es que sus síntomas comenzaron, casualmente, tras la partida de su marido, dejándola a cargo de su hija de 4 años de edad para ir en busca de su felicidad en su natal Grecia.

Sin más opción que atender las incesantes demandas de su madre, Sofia ha forjado una relación codependiente cargada de chantaje emocional. La joven se siente atrapada y desdichada al ver cómo su vida ha ido consumiéndose rápidamente y su entrega desinteresada ha sido en vano. No obstante, ésta aún guarda algo de esperanza en que los costosos tratamientos de Gomez (Vincent Perez), el dueño de un centro holístico situado a unos cuantos minutos de la playa, ayuden a Rose a purificarse, de una vez por todas, de los traumas del pasado que tanto dolor han infligido en su cuerpo y en su alma. Heridas profundas que han alimentado su melancolía, misma que la bibliotecaria de profesión ha transmitido a su hija sin estar consciente de ello.

Mientras Rose acude a sus sesiones de terapia, Sofia halla una ventana a la felicidad a través de la amistad que entabla con Ingrid (Vicky Krieps), una enigmática mujer a quien conoce en uno de sus recorridos por la costa. Su presencia en ocasiones se siente mística, como si ésta fuera un figmento de su imaginación. La conexión entre ambas es instantánea, a pesar de que la personalidad tan espontánea de Ingrid es todo lo opuesto a la de la protagonista. Dos almas rotas cuyo dolor las une de manera inexplicable y les otorga el poder de comunicarse a un nivel íntimo sin tener que decir una sola palabra. Una amistad que desemboca en un tórrido romance, brindándole a la joven, por primera vez en su vida, una sensación de libertad que jamás había experimentado.

Con un aire de misterio, una pizca de exotismo y un tono delirante, Hot Milk nos presenta una historia sobre el difícil proceso de aceptar el dolor y dejarlo ir con tal de encontrar esa paz interior anhelada. Basada en la novela homónima de Deborah Levy, publicada en el 2016, esta adaptación cinematográfica marca el debut como realizadora de Rebecca Lenkiewicz, guionista de cintas como Ida, Disobedience y She Said. Una ópera prima llena de altibajos que si bien cautiva gracias a la extraordinaria interpretación de Fiona Shaw y al trabajo de fotografía de Si Bell y Christopher Blauvelt, ésta termina siendo una experiencia frustrante y carente de pasión. La química entre Mackey y Krieps no consigue traspasar la pantalla, y las extrañas decisiones de edición, más allá de hacernos sentir como si estuviéramos viviendo un sueño febril, cortan abruptamente la emoción que sus atmósferas habían ido construyendo.

Hot Milk desdibuja constantemente la línea entre la realidad y la fantasía para sumergirnos en el estado mental de la protagonista. Uno donde se pierde la noción del tiempo y del espacio. La película seduce más con el desarrollo de la compleja relación entre madre e hija, que con el romance queer al centro de la historia. El final de la cinta, uno que queda abierto a la interpretación de cada espectador, seguramente dividirá opiniones. Habrá quienes lo vean como una chapuza y otros más como el desenlace ideal para un relato tan elusivo. En lo personal, éste me pareció decepcionante, ya que el arco emocional de sus tres personajes se queda a mitad del camino, en sentido literal y figurado. Hot Milk es una película en la cual, desafortunadamente, no podemos decir que el viaje vale más que el destino. Una búsqueda de amor, libertad y felicidad que pierde su efectividad por sus desconcertantes decisiones narrativas y directorales.

Fecha de estreno

Hot Milk estrena en cines selectos de Estados Unidos a partir del 27 de junio del 2025. La película estrena en Mexico el 2 de julio.

Recomendada si te gustó

The Lost Daughter, Aftersun

Calificación

(2 estrellas de 4)

Deja un comentario