Con guitarra en mano, un veinteañero de cabellera alborotada arriba al sanatorio de Nueva Jersey donde se encuentra internado el reconocido cantautor americano Woody Guthrie, su héroe. Tras deleitarlo con una melodía original, inspirada por el legado de quien fuera uno de los máximos representantes de la música folk en los Estados Unidos, la vida del enigmático joven, proveniente del estado de Minnesota, cambia radicalmente de la noche a la mañana. Bajo el patrocinio de Pete Seeger (Edward Norton), uno de los principales promotores del tradicionalista género musical, la carrera del entonces desconocido Bob Dylan, interpretado con gran desenvoltura por Timothée Chalamet, comienza a ascender meteóricamente a partir del año 1961, revolucionando con su actitud contraria los estándares de una industria anticuada, y concibiendo una serie de entrañables himnos que se convertirían en estandartes de toda una generación. Composiciones acústicas, acompañadas por las notas de su armónica, que reflejaban el estado de ánimo de una nación en crisis, envuelta en graves tumultos político y sociales, y al borde de un inminente conflicto nuclear capaz de extinguir al mundo entero.
«The times they are a-changin'» (los tiempos están cambiando), estaría entonando pronto el impenetrable intérprete frente a una cautiva audiencia juvenil que halló en sus letras y melodías el escape perfecto a sus inquietudes y malestares. Detrás de las gafas oscuras con las cuales intentaba disimular su rostro casi querúbico, y de su apariencia tan desenfadada que le permitía vender efectivamente su identidad de pseudo peregrino, el genio trovador no solo buscaba evadir su propio pasado, mismo que había logrado mantener en total incógnita, sino también el peso de una fama que llegó de súbito durante un corto lapso de cuatro años. Incapaz de expresar sus emociones sin la ayuda de sus fieles instrumentos musicales, sus relaciones más íntimas caerían víctimas de su egoísmo e indiferencia. Entre ellas, el vínculo con Sylvie (Elle Fanning), una aspirante a pintora que le abrió los ojos ante las injusticias del mundo a su alrededor, y el consorcio con la cantante Joan Báez (Monica Barbaro), quien además de compartir el escenario mantuvo con éste un dificultoso romance.
En A Complete Unknown (Un Completo Desconocido), el director James Mangold (Logan, Ford v Ferrari) nos presenta una crónica detallada de los primeros años de Bob Dylan en el mundo artístico, desde sus interpretaciones radicales en los bares subterráneos de Nueva York hasta su controversial participación como la estrella principal del Newport Folk Festival en 1965, donde hizo enardecer a los más puristas de dicho género musical – incluyendo a Seeger – con un set que fusionó lo tradicional con un estilo contemporáneo de rock electrónico. No es necesario tener conocimiento previo del reconocido cantante y compositor, ni ser fanático de sus canciones, para que la película nos envuelva por completo, transportándonos hasta la década de los sesenta gracias a su atinado diseño de producción y vestuario, así como a su excelso trabajo de fotografía. A través de largas secuencias musicales que hacen un recorrido por los grandes éxitos que cimentaron el legado de Dylan, Mangold, quien también estuvo a cargo del biopic Walk the Line, logra seducirnos al replicar el mismo hechizo con el cual el músico conquistó al público hace más de medio siglo.
A pesar de que algunos números musicales carecen de dinamismo y repiten la misma fórmula sin salirse de la raya, el talento de Timothée Chalamet resulta innegable. Además de tocar la guitarra y la armónica, el joven actor modula su voz para interpretar las canciones como si fuera el propio Bob. Lo mismo ocurre con sus manierismos, su personalidad tan excéntrica, y hasta su risa nerviosa. Si otros histriones han logrado llevarse la estatuilla dorada en años recientes por actuaciones biográficas que recurren al doblaje musical, es prudente colocar a Chalamet como el líder absoluto en la próxima carrera de los premios Oscar. Su magistral interpretación es respaldada por el sólido trabajo de sus co-protagonistas, destacando principalmente Edward Norton, como el hombre a quien debemos el descubrimiento de Dylan, Monica Barbaro, como la cantante que compartió el micrófono en melodías como Blowin’ in the Wind, y Elle Fanning, como la mujer que le robó el corazón e inspiró sus composiciones más recordadas.
Como figura pública, Bob Dylan continúa siendo todo un enigma. A sus 83 años, el galardonado con el Premio Nobel de Literatura sigue nadando contracorriente, rompiendo con las normas y las expectativas que el mundo y la industria musical deposita en sus máximos expositores. Es por ello que, pese a su competente ejecución, A Complete Unknown termina siendo traicionada por su forma tan convencional a la hora de contarnos la vida de uno de los artistas más inusitados. Una cinta poco arriesgada que no logra hacer justicia al carácter transgresor de Dylan, ni ahonda en su despertar social ni en los misterios en torno a su persona. Lejos de ser «like a rolling stone» (como una piedra rodante), A Complete Unknown no consigue dejar una huella profunda e imborrable en la memoria cinematográfica. Una obra técnicamente hábil y con una transformativa actuación protagónica, pero que últimamente apuesta a lo seguro, al tratamiento hollywoodense de uno de los artistas más audaces y complejos de nuestros tiempos, cuya extraordinaria poesía lírica pierde impacto en su traslado a la pantalla grande.
A Complete Unknown (Un Completo Desconocido) estrena en cines de Estados Unidos el 25 de diciembre del 2024. La película llegará a las pantallas de México a partir del 30 de enero del 2025.

(2.5 estrellas de 4)
Ficha de la película: Título original: A Complete Unknown. Título en español: Un Completo Desconocido. Año: 2024. País: Estados Unidos. Duración: 141 minutos. Dirección: James Mangold. Guion: James Mangold y Jay Cocks. Reparto: Timothée Chalamet, Edward Norton, Elle Fanning, Monica Barbaro, Eriko Hatsune, Scoot McNairy, Will Harrison y Boyd Holbrook.
