Ficha de la película: Título original: Twisters. Título en español: Tornados. Año: 2024. País: Estados Unidos. Duración: 117 minutos. Dirección: Lee Isaac Chung. Guion: Joseph Kosinski y Mark L. Smith. Reparto: Daisy Edgar-Jones, Glen Powell, Anthony Ramos, Brandon Perea, Sasha Lane, Daryl McCormack, Katy O’Brian y Maura Tierney. Distribución: Universal Pictures.
Han pasado 28 años desde aquel inolvidable verano cinematográfico en el que Twister, junto a Independence Day, no solo lograron conquistar la taquilla – ambas acabarían ocupando los dos primeros peldaños de recaudación total en 1996 – sino también los corazones de millones de fanáticos alrededor del mundo. Era una época en la que Hollywood celebraba con orgullo el inquebrantable espíritu e ingenio científico de los estadounidenses a través de sus masivos blockbusters. Espectáculos escapistas en los cuales ni la implacable furia de la madre naturaleza, ni los avances tecnológicos de seres provenientes de otro planeta, podían frenar la supremacía del pueblo norteamericano. Una sociedad unida, pese a sus diferencias, en un mismo frente común, luchando valientemente contra la amenaza del enemigo que se les pusiera enfrente.
Casi tres décadas más tarde, Twisters (Tornados) hace su arribo en los cines de la Unión Americana bajo un panorama totalmente distinto al de su predecesora. Primeramente, la esperada secuela/reboot de la épica aventura protagonizada por Helen Hunt y el fallecido Bill Paxton llega a vigorizar un verano cuyos éxitos de taquilla se han dado a cuentagotas. Parte de ello se debe a la baja oferta de los estudios cinematográficos, un resultado directo de las huelgas que obligaron a suspender la mayoría de las producciones hollywoodenses durante gran parte de la segunda mitad del año pasado. En segunda instancia, la película llega justo en un momento donde aquel carácter glorioso e indestructible de la nación se ha visto quebrantado ante la retórica de diversas figuras políticas que ha provocado la polarización de la sociedad. La ciencia ha perdido valor ante las descabelladas teorías de conspiración que se dispersan a través de las redes sociales y los fenómenos naturales que azotan a la región, cada vez más violentos y desafiantes, han hallado un séquito que se niega a reconocer la existencia de un vínculo entre las acciones humanas y su impacto adverso en el medio ambiente.
Lee Isaac Chung, el director nominado al premio Oscar por el extraordinario drama familiar Minari, es quien tiene la difícil tarea de saciar nuestra nostalgia noventera, crear un espectáculo visual a gran escala que incite al público a retornar a las salas de cine, y contar una historia que logre algo que pareciera imposible en estos tiempos de división: la unión de una sociedad fragmentada política e ideológicamente. En ciertos aspectos, la producción cumple con su objetivo. No cabe duda que la tecnología del siglo 21 permite que los efectos visuales y de sonido sean más realistas y nítidos que aquellos voraces tornados que arrasaban con todo y vacas, y que solían dejar un rastro de píxeles y devastación. Asimismo, Chung tiene la ventaja de trabajar con un elenco de nuevos talentos cuya química traspasa los límites de la pantalla. Sin embargo, la secuela termina careciendo de esos momentos emblemáticos que hicieron de la original un clásico instantáneo, y la tibieza con la que ésta afronta ciertas temáticas, en especial lo concerniente al cambio climático, hace que pierda una oportunidad de oro para que su mensaje resuene con el ímpetu suficiente.
Twisters utiliza la fórmula de su antecesora, dos equipos de cazadores de tornados cuya rivalidad se entrelaza con el romance entre sus protagonistas, como una plantilla inicial para desarrollar su historia, la cual aprovecha la ocasión para intentar alivianar la brecha entre el estilo de vida urbano contra el rural, así como los roces entre la ciencia y la simple afición. Daisy Edgar-Jones interpreta a Kate, una experta en meteorología que abandonó su tesis doctoral tras sobrevivir una horrible tragedia. Cinco años más tarde, su ex-compañero Javi (Anthony Ramos) la invita a abandonar su trabajo administrativo en la ciudad de Nueva York para unírsele de nuevo en las planicies de Oklahoma, con el objetivo de recolectar datos que permitan generar modelos tridimensionales de los torbellinos. Dispuesta a aportar un granito de arena para cambiar al mundo, la joven acepta la proposición, sin imaginar que el destino la llevará a conocer a Tyler (Glen Powell), un «adiestrador de tornados» que ha ganado fama gracias a los intrépidos videos que éste sube a su canal de YouTube y a sus redes sociales. Aunque al principio la protagonista desconfía de las intenciones del bravucón vaquero de rodeo, quien pareciera ir solamente en busca de adrenalina, pronto se dará cuenta que ambos comparten cierta afinidad y que, quizá, él sea la pieza faltante de su rompecabezas: un experimento que, de funcionar, podría ayudar a reducir enormemente la fuerza con la que azotan dichos fenómenos naturales.
Aunque la participación de Glen Powell es la que ha acaparado los principales reflectores, es su co-protagonista, Daisy Edgar-Jones, quien termina robándole la película. Al igual que Helen Hunt lo hizo en la producción cinematográfica de 1996, la actriz británica impone con su talento y carisma, dando garra a un personaje que logra trabajar y sobreponerse al peso emocional que carga en su interior. La intérprete de la aclamada miniserie televisiva Normal People hace una mancuerna espectacular junto a Powell, quien demuestra el porqué se ha consolidado como el actor del momento. Su papel de influencer temerario pudo haber quedado en la mera caricatura, pero el oriundo de Austin, Texas sabe como inyectar humor y vulnerabilidad justo en los momentos correctos. El arquetipo del héroe americano moderno que respeta y da el digno espacio y reconocimiento a sus colaboradores. El resto del reparto forma un buen equipo, aunque ninguno de sus roles tiene el material suficiente para destacar por cuenta propia. Lo cual es una lástima, ya que tanto Anthony Ramos, Brandon Perea, Sasha Lane, Daryl McCormack, Katy O’Brian y Maura Tierney resultan desaprovechados, y ninguno tiene ese toque entrañables que caracterizó a los personajes secundarios de la película original.
Como espectáculo, Twisters cumple con su propósito principal de entretener, y cumple con la definición de enciclopedia de un blockbuster de verano al estilo de la vieja escuela americana: una combinación de acción, comedia, efectos visuales, un soundtrack de música country, protagonistas con chispa, y conflictos emocionales con los cuales simpatizar. No obstante, dicha alquimia no logra sobrepasar el nivel de la predecesora que, con todo y el paso del tiempo, continúa sintiéndose igual de impresionante y mucho más épica que lo que ofrece esta nueva versión. Hay instantes en los cuales la magnitud visual pasa a un segundo plano para enfocarse en el lado más humano de la historia, minimizando y robándole pantalla a los protagonistas del filme: los tornados. No cabe duda que Twisters conseguirá reunirnos nuevamente frente a la pantalla, haciéndonos olvidar nuestras preocupaciones por un par de horas. Sin embargo, la esperanza de que ésta sea la cinta que consiga renovar ese espíritu de ingenuidad científica y de solidaridad tan tundido en los últimos años resulta frustrante ante la cautela conveniente para no malquistar al público. Se agradece el intento, pero al final la fuerza de su mensaje no tiene la misma potencia que las monumentales ráfagas de su tempestuoso ciclón.
Twisters (Tornados) estrena en cines de Estados Unidos a partir del 19 de julio del 2024. La película se exhibe en salas mexicanas desde el 11 de julio.

(2.5 estrellas de 4)

La disfrute como la de mediados de los noventa