Reseña de Green Border - La Frontera Verde

Reseña: Green Border – La Frontera Verde

Ficha de la película: Título original: Zielona granica. Título en inglés: Green Border. Título en español: La Frontera Verde. Año: 2023. País: Polonia, Estados Unidos, República Checa, Francia, Bélgica, Alemania y Turquía. Duración: 132 minutos. Dirección: Agnieszka Holland. Guion: Agnieszka Holland, Maciej Pisuk y Gabriela Lazarkiewicz. Reparto: Jalal Altawil, Behi Djanati Atai, Tomasz Wlosok, Maja Ostaszewska y Al Rashi Mohamad. Distribución: Kino Lorber.

En octubre del 2021, una familia proveniente de Siria hace su arribo en Bielorrusia por la vía aérea, con la intención de cruzar la frontera occidental e ingresar a la Unión Europea a través de Polonia. De ahí, el joven matrimonio, en compañía de sus tres pequeños hijos y uno de los abuelos, deberá viajar hacia el norte hasta llegar a Suecia, su destino final, lugar donde les aguarda uno de sus familiares, quien se ha encargado de financiar tan arriesgada travesía. Ellos, al igual que cientos de miles de individuos de Africa y del Medio Oriente, han sido seducidos por la propaganda del gobierno autoritario de Alexander Lukashenko, convenciéndolos de facilitar su tránsito hacia el Viejo Continente. Con el respaldo de Rusia, su aliado, la nación de Europa del Este ha aprovechado la desesperación de los migrantes para convertirles en piezas desechables de un sucio y estratégico juego político. Un conflicto híbrido cuyo devastador tablero ha sido el frondoso bosque que les une con su vecino, uno con el cual solían tener un estrecho vínculo cultural. Una peligrosa zona que, hoy en día, continúa siendo testigo de una crisis migratoria que, pese a su inhumanidad, no ha recibido la justa atención por parte de los medios de comunicación y de las autoridades a nivel internacional.

Tras saltar la valla metálica de púas que separa a ambos países, Bashir (Jalal Altawil), el jefe de familia, queda sorprendido por la facilidad tan inusual con la que estos han llegado a Europa, tierra soñada que les permitirá brindar a sus hijos un futuro pleno de oportunidades, lejos de las constantes amenazas y castigos violentos del Estado Islámico. Junto a Leïla (Behi Djanati Atai), una mujer de origen afgano a quien conocieron en el vuelo hacia Minsk, los integrantes del grupo se desplazan con cautela entre los gélidos paisajes. Ni el hambre, ni el frío, ni las llagas en sus pies les dan sosiego. Al contrario, estos continúan su peregrinaje a todo galope, abriéndose camino entre los densos matorrales. Sin embargo, su presencia es advertida de inmediato por los elementos militares de la guardia polaca, quienes vigilan día y noche la solitaria franja fronteriza. Las órdenes a obedecer son simples: hacer que los intrusos – etiquetados indiscretamente como terroristas – vuelvan al territorio bielorruso.

Entre golpes y forcejeos, los sueños de los migrantes se resquebrajan de tajo. Niños, mujeres y ancianos son puestos en manos de células criminales que operan impunemente del otro lado, en Bielorrusia, quitándoles las únicas pertenencias de valor que aún llevan consigo. Así, en lo que pareciera ser un ciclo infinito, un rebote ininterrumpido de un extremo al otro de una mesa de ping pong, Bashir y su familia atravesarán la línea limítrofe en repetidas ocasiones. Cada vez más cansados, más enfermos, más desilusionados. Una pesadilla en bucle que pareciera tener un solo final: la muerte.

En Green Border (La Frontera Verde), la directora polaca Agnieszka Holland observa la crisis humanitaria que ha ido gestándose en su país natal desde hace varios años, haciéndolo desde tres distintas perspectivas. Además de presentarnos los hechos desgarradores desde el punto de vista de quienes deciden arriesgarlo todo con tal de hallar una mejor vida, el relato nos permite dimensionar la situación a través de Jan (Tomasz Wlosok), un joven soldado a punto de convertirse en padre que ha sido instruido por sus superiores a cometer actos inimaginables con tal de salvaguardar el bienestar de la sociedad polaca. Asimismo, la historia estudia la tragedia desde el ángulo de Julia (Maja Ostaszewska), una psicóloga que opta por sacudir su indiferencia al unirse a una organización civil de activistas que brinda alimentos, medicinas, ropa y asesoría legal a las miles de personas que quedan atrapadas en la llamada zona de exclusión. Cada arista añade una capa que muestra la complejidad de una problemática que no solo afecta a Polonia, sino que también ha provocado la polarización y ha desencadenado un sentimiento nacionalista y xenófobo en otros países europeos durante la última década.

Con una lúgubre fotografía en blanco y negro, Holland nos mete de lleno a las entrañas de un conflicto que carece de solución, pero que, a través de la forma tan sombría en la que retrata a sus personajes, busca generar empatía y abrir la puerta hacia el diálogo. Una obra oportuna y sumamente urgente que sorprende por su intenso realismo, apegado casi al de un trabajo documental. Las actuaciones del reparto son conmovedoras y aportan también una necesaria dosis de autenticidad al relato. Aunque hay un par de momentos en los cuales la película no puede evitar caer en excesos melodramáticos, y algunas de sus subtramas – especialmente en relación al policía – no tienen la misma fuerza cohesiva que caracteriza al resto, Green Border consigue rematar con un potente y erizante epílogo que cuestiona la doble moral de los gobiernos europeos en relación a sus políticas de asilo, haciendo evidente la incongruencia, la apatía y la conveniencia con la que estos actúan. Un mensaje que ha resultado controversial tras su estreno en territorio europeo, pero que no le ha restado popularidad al filme, cuyo poder principal radica en visibilizar las atrocidades que han sido condonadas en pro de estrategias geopolíticas. Pese a su tono lúgubre, la cinta logra mantener firme una bandera color verde de esperanza, gracias al humanismo con el cual conseguir tocar las fibras más profundas del corazón.

Green Border (La Frontera Verde) está exhibiéndose en cines selectos de Estados Unidos.

(3 estrellas de 4)

Deja un comentario