Reseña – Megalopolis

Ficha técnica de la película: Título original: Megalopolis. Año: 2024. País: Estados Unidos. Duración: 138 minutos. Dirección: Francis Ford Coppola. Guion: Francis Ford Coppola. Reparto: Adam Driver, Nathalie Emmanuel, Aubrey Plaza, Giancarlo Esposito, Shia LaBeouf, Laurence Fishburne, Jon Voight, Jason Schwartzman, Grace VanderWaal, Kathryn Hunter y Dustin Hoffman.

Cesar Catilina (Adam Driver) es un hombre soñador. Un genio de la arquitectura que pareciera tener el mando absoluto del tiempo. Gracias a la combinación tan única que posee de talento, solvencia económica y poder, éste ha tenido a su alcance las herramientas necesarias para hacer de este mundo su propio tablero de ajedrez. Uno que ha diseñado minuciosamente, con el objetivo de resolver las problemáticas que, durante años, han ido conduciendo a la sociedad estadounidense directamente hacia el caos y la perdición. Una utopía llamada Megalopolis, la cual busca reemplazar el acero y el concreto con un material revolucionario y milagroso que el ganador del premio Nobel ha inventado. Una obsesión que lo ha llevado al borde de la locura y que lo ha convertido en el enemigo número uno del actual alcalde de la ciudad de New Rome, una versión futurista de la urbe que conocemos hoy en día como New York.

El protagonista ha echado a andar sus ambiciosos planes inmobiliarios con el apoyo financiero de su tío Hamilton Crassus III (Jon Voight), el millonario más importante de la ciudad, quien ve en dicha inversión una oportunidad para tener mayor influencia en la arena política y social. Cientos de familias han sido despojadas injustamente de sus hogares para dar paso a la construcción de la moderna metrópolis y se han levantado en señal de protesta ante la desigualdad imperante. Su representante gubernamental, Franklyn Cicero (Giancarlo Esposito), ha jurado públicamente, frente a los ciudadanos molestos, poner un alto a la oligarquía y ordenar la suspensión definitiva de cada uno de sus caprichos megalómanos. No obstante, la situación se complicará luego de que Julia (Nathalie Emmanuel), la hija del regidor, decida unirse al equipo de trabajo de Cesar, convencida de la gran promesa que depara su visión a futuro. Es así como da inicio una encarnizada lucha de poder, misma que hará crujir y fragmentar los cimientos de lo que una vez fuera uno de los imperios más poderosos del planeta, cuyos últimos vestigios parecieran ahora ser lejanos testigos de aquellos días de gloria y prosperidad.

Al igual que la odisea de su protagonista, Francis Ford Coppola lleva más de cuatro décadas trabajando en este ambicioso proyecto personal. Megalopolis es una fábula a través de la cual el realizador compara la situación actual que se vive en los Estados Unidos con la caída de la República Romana en manos de Julio Cesar. La ciudad de Nueva York, cuyos emblemáticos edificios como la estación Grand Central o el Federal Hall poseen influencias arquitectónicas de la civilización europea, se convierte en el escenario ideal para desarrollar esta historia épica y, de paso, advertir a los espectadores de las inevitables consecuencias. Después de todo, los padres fundadores de la Unión Americana trazaron las bases del país utilizando a la antigua Roma como importante referencia en cuestión de organización política. Principios que en años recientes han sido puestos a prueba y llevados al límite por varias figuras públicas, provocando una marcada división que será protagonista en los próximos comicios electorales de la nación.

A pesar de que la comparación resulta intrigante y los temas presentados en el filme son más que oportunos, sus grandes ideas pierden fuerza y eficacia entre su grandilocuente armazón y su ritmo tan irregular. Aquí hay mucho que admirar, iniciando por la audacia de Coppola por financiar con dinero de su propio bolsillo una mega producción que ronda los 120 millones de dólares, algo inimaginable en la época de austeridad que se vive en los principales estudios de Hollywood, e incluyendo el fantástico trabajo de fotografía, diseño de producción y de música, a cargo de Osvaldo Golijov, su compositor de cabecera. Decir que no hay nada que se le parezca es justo, ya que en sí, Megalopolis es una película difícil de clasificar. Hay elementos de distintos géneros: ciencia ficción, drama y comedia. Hay números musicales, secuencias alucinantes, e incluso una escena en la cual ésta rompe la quinta pared y alguien, frente a la pantalla con un micrófono, realiza una pregunta al protagonista mientras las luces del auditorio se encienden brevemente. Algo que jamás había experimentado en el cine, y que posiblemente representará un reto interesante durante su exhibición fuera de los circuitos de festivales.

Asimismo, hay que reconocer la entrega y el compromiso absoluto de Adam Driver al personaje central, basado a su vez en las figuras históricas de Julio Cesar y en Lucius Sergius Catilina, este último líder de una conspiración en contra de Cicero, su rival político tanto en la vida real como en el filme. Driver es la fuerza que sostiene al relato y es quien, junto con Aubrey Plaza, entiende la asignatura al pie de la letra. Plaza interpreta a Wow Platinum, una mujer con sed de poder y dinero que no titubea en utilizar la seducción como arma principal. El resto del reparto, desafortunadamente, está fuera de sintonía y pareciera que cada uno está actuando en distintas películas, incluyendo a un Shia LaBeouf dentro y fuera de drag, quien da vida a Clodio, el primo envidioso del protagonista, y cuyos instantes cómicos resultan incómodos, y varios actores como Jason Schwartzman y Dustin Hoffman que aportan muy poco al relato.

Es una lástima que Megalopolis no se comprometa a explotar por completo ya sea su lado de ciencia ficción, o bien, irse de lleno a la sátira o al camp. La versión estrenada en la edición 77 del Festival de Cannes se queda en un punto medio donde hace falta convicción entre el espectáculo visual a la Terry Gilliam o la irreverencia anacrónica de Baz Luhrmann. Algunas subtramas se resuelven de forma acelerada, otras más toman un largo tiempo en llegar a una conclusión, y unas salen de sobra, como el segmento protagonizado por Grace VanderWaal sobre una estrella del pop al estilo de Taylor Swift que pretende añadir una capa al discurso social sobre la obsesión americana con los escándalos mediáticos y la virginidad de las celebridades. En resumen, Megalopolis no es un mega desastre, pero tampoco es la obra máxima de un director que ha trabajado en la industria por más de siete décadas, ni el broche de oro de su extraordinaria carrera fílmica. Un suntuoso retrato de la caída de un poderoso imperio que, en su ambición y cálculo exacto, termina por dejarnos indiferentes pese a la relevancia de su lección, lo cual sorprende viniendo de un realizador que nos ha entregado grandes obras provocadoras e incuestionables referentes del séptimo arte.

Megalopolis formó parte de la Selección Oficial de la edición 77 del Festival de Cannes, efectuada del 14 al 25 de mayo del 2024. El filme aún no tiene planes de distribución comercial.

(2 estrellas de 4)

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