A veces los padres de familia, en su deseo infinito por manifestar el amor sin condiciones que tienen hacia sus hijos, deciden protegerlos de las tentaciones que ofrece el mundo exterior, tanto carnales como espirituales, aislándolos dentro de abrumadoras prisiones de cristal. Tal es el caso de Leni (Almudena González), una joven de 18 años que recorre las carreteras de Argentina en compañía de su progenitor, el reverendo Pearson (Alfredo Castro), un predicador evangélico a quien apoya sin reproche en las labores diarias de su templo itinerante. A bordo de su automóvil, el par va de pueblo en pueblo compartiendo la palabra de Dios con los cientos de feligreses de la Iglesia de los Nuevos Creyentes, quienes aguardan la sanación de su alma con fe y devoción. Sin embargo, los caminos despejados por los que conducen, con sus esplendorosas llanuras, son solo un espejismo de libertad. De esa sensación extraña que emana de su interior cada vez que escucha clandestinamente las melodías de rock a través de los auriculares de su reproductor de cassettes.
Tras averiarse el vehículo en el que viajaban, el pastor y su hija quedan varados en medio de la nada, bajo el sofocante calor de verano, a la espera de un milagro divino que pueda salvarlos. Por fortuna, sus plegarias son escuchadas y una grúa que circulaba por el mismo sendero decide darles un aventón hasta el taller mecánico del Gringo (Sergi López). Ahí, entre las refacciones automotrices que se encuentran dispersas por toda la propiedad, éste ha construido una fortaleza impenetrable y remota para mantener a Tapioca (Joaquín Acebo), su hijo adolescente, alejado de todo peligro. El chico, quien ha crecido sin ningún tipo de formación espiritual, escucha atentamente las cautivadoras historias del carismático misionero y descubre en ellas el mismo anhelo de autonomía que consume a Leni. Durante el transcurso de un día, la tensión entre el mecánico, un hombre práctico, y el evangelizador, un hombre de fe, comienza a escalar con la misma intensidad del viento que azota con fuerza por las planicies, vaticinando una tormenta impetuosa. De una furia devastadora, pero a la vez liberadora.
Basada en la novela homónima de Selva Almada, El Viento que Arrasa (A Ravaging Wind) nos presenta, desde dos perspectivas opuestas, la represión que ejercen los padres sobre sus hijos al tratar de imponer sus ideas con firmeza y al trazar minuciosamente el camino que estos deben recorrer. Al igual que en su filme previo, Los Sonámbulos, Paula Hernández explora nuevamente la complejidad de las dinámicas familiares, aunque en esta ocasión añade una capa extra: la religión. La realizadora argentina no solo muestra el control y el miedo que infunden ciertas doctrinas espirituales, sino también el sistema patriarcal que les rige, el cual exalta la sumisión de la mujer para despojarla de su autosuficiencia y del poder para tomar el volante de su propia vida.
Hernández construye un drama íntimo, apoyado por el magnífico trabajo de sus cuatro intérpretes. Como suele ser costumbre, el actor chileno Alfredo Castro nos ofrece una actuación poderosa en la que desmenuza los conflictos internos y los temores terrenales que agobian al discípulo de Dios. Mientras que el español Sergi López (El Laberinto del Fauno) brinda una actuación complementaria que asimismo explora las preocupaciones que corroen su corazón de padre, al intentar convertirse en un buen ejemplo a seguir para su joven retoño. No obstante, es el cuadro de actores juveniles el que logra conquistarnos gracias a su autenticidad. Almudena González, quien participó en la película nominada al premio Oscar Argentina, 1985, es toda una revelación protagónica al igual que el debutante Joaquín Acebo, cuyo personaje nos lleva a través de un proceso de auto-descubrimiento que resulta esperanzador y a la vez melancólico.
Estrenada en la edición 2023 del Festival Internacional de Cine de Toronto, El Viento que Arrasa es una película que atrapa e hipnotiza gracias a su efectiva fotografía, realzando los bellos paisajes naturales del país sudamericano y recreando una atmósfera de antaño que permite que el mensaje retumbe aún con mayor potencia. A pesar de su ritmo sosegado, cual tempestad gestándose lentamente, el filme consigue conducirnos desde la calma antes del diluvio hasta el conmovedor clímax en el que la melodía Imágenes Paganas de la banda de rock argentino Virus se convierte en un himno, infundiendo ese espíritu de emancipación y esa curiosidad por explorar el mundo. De tener la certeza plena que nadie más será el arquitecto de nuestro propio destino, mas que uno mismo.
El Viento que Arrasa (A Ravaging Wind) hará su debut mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2023, para después exhibirse como parte de la programación del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, a efectuarse a finales de septiembre del 2023.

(3 estrellas de 4)
Título original: El Viento que Arrasa (A Ravaging Wind)
Año: 2023
País: Argentina, Uruguay
Dirige: Paula Hernández
Con: Alfredo Castro, Sergi López, Almudena González y Joaquín Acebo
