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Reseña – R.M.N.

Tras un altercado con uno de sus compañeros de trabajo en un rastro de Alemania, Matthias (Marin Grigore) huye inmediatamente a Rumania para re-encontrarse con familiares y amigos, a quienes no ha visto en un par de años. En vísperas navideñas, el hombre hace su inesperado arribo a un pequeño poblado de la región de Transilvania, situada al oeste del país. Una zona con un largo historial de conflictos étnicos en la que húngaros, romas, alemanes y rumanos han aprendido a convivir de manera cordial a pesar de sus marcadas diferencias culturales. Una aldea rural a la que la promesa del progreso jamás llegó. Al contrario, luego de la anexión de Rumania a la Unión Europea en el 2007, la situación económica para los habitantes de esta localidad ha sido tan crítica que muchos se han visto obligados a migrar a otros países del continente en busca de mejores oportunidades y condiciones de vida.

Matthias encuentra el lugar más desolador de lo que recordaba. Su padre Otto ha perdido la capacidad de valerse por sí mismo, descuidando por completo el rebaño de ovejas que posee. Mientras que su hijo Rudi, un menor de 8 años de edad, ha dejado de hablar tras sufrir un traumático y misterioso evento de camino a la escuela. En el pueblo, el ambiente dista de ser festivo. El cierre de una mina, principal fuente de empleos de la zona, ha dejado a cientos de familias sin sustento, y la falta de trabajo bien remunerado ha ocasionado que compañías locales, como una panadería a cargo de Csilla (Judith State), batallen para encontrar gente dispuesta a ocupar las vacantes. Asimismo, la constante amenaza de lobos y osos por los bosques cercanos mantienen en alerta máxima a los habitantes de la villa.

El protagonista decide ayudar a su padre y re-conectar con su hijo, mostrándole no solo las herramientas necesarias para sobrevivir en el salvaje mundo que le tocó crecer, sino también las costumbres y tradiciones de sus antepasados, quienes llegaron a la región siglos atrás provenientes de Luxemburgo. Sin embargo, las lecciones serán puestas en pausa tras el arribo de tres individuos de Sri Lanka para trabajar en la panadería del pueblo. De pronto, un sentimiento nacionalista despertará entre los residentes, desatando una ola de desinformación y comentarios hostiles en contra de los nuevos inquilinos, y poniendo a prueba el supuesto clima de armonía. Matthias, quien se había mantenido tibio y al margen del conflicto, se verá forzado a tomar partido y decidir entre Rudi y Csilla, con quien ha mantenido una relación amorosa en secreto.

En R.M.N., el aclamado realizador rumano Cristian Mungiu (4 Months, 3 Weeks and 2 Days, Graduation) retrata con su característico realismo una situación que no es única del país europeo. En años recientes hemos sido testigos de casos lamentables en los que el miedo y el odio a lo distinto han desembocado en trágicos desenlaces. Ya sea en los Estados Unidos, en Ucrania, e incluso en algunas partes de México y Latinoamérica, esta fiebre nacionalista ha encontrado cabida en respuesta a la aceleración global y a la desigualdad social tan marcada en dichas regiones, abriendo un interesante debate entre la libertad de expresión y lo políticamente incorrecto. Una polarización que Mungiu plasma expertamente a través de una larga toma que ocurre durante una asamblea municipal, en la que observamos a una serie de personajes expresar sus opiniones sin llegar a ninguna resolución.

Aunque, de acuerdo al director, el título de la cinta se refiere a un estudio médico de resonancia magnética para investigar posibles causas de problemas cerebrales, uno de los tantos exámenes a los que uno de los personajes es sometido durante el metraje, uno quisiera asumir que también se trata de un juego de letras, donde la falta de vocales para formar la palabra Rumania es quizá una manera de demostrar esa división y tensión social presentada en la historia. Más allá de ofrecer soluciones a temas tan sensibles, R.M.N. se remite únicamente a retratar de la manera más auténtica posible uno de los tantos conflictos que aquejan a la nación europea, cuya posición geográfica también ha influido de cierta forma en la naturaleza de algunos de sus problemas. Un lugar donde las ideas provenientes del oeste y del este convergen, dando paso a complejos dilemas que llevan varios siglos en gestación.

Encabezado por las sólidas actuaciones de Marin Grigore y Judith State, no cabe duda que R.M.N. es un filme urgente aunque, al mismo tiempo, sea un tanto estéril en su manera de abordar y desarrollar los conflictos personales y emocionales de sus personajes principales. Una necesaria radiografía que expone la sintomatología de un mal que pareciera ir extendiéndose por distintas latitudes del mundo sin cura alguna: la falta de empatía hacia el prójimo.

R.M.N. forma parte de la Selección Oficial de la edición número 75 del Festival de Cannes, la cual se lleva a cabo del 17 al 28 de mayo del 2022.

Título original: R.M.N.

Año: 2022

País: Rumania, Francia, Bélgica

Dirige: Cristian Mungiu

Con: Marin Grigore, Judith State y Macrina Barladeanu

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