Ficha de la película: Título original: Kokuhô. Título en inglés: Kokuho. Año: 2025. País: Japón. Duración: 176 minutos. Dirección: Sang-il Lee. Guion: Satoko Okudera y Shûichi Yoshida. Reparto: Ryô Yoshizawa, Ryûsei Yokohama, Ken Watanabe, Mitsuki Takahata, Shinobu Terajima, Nana Mori, Soya Kurokawa, Keitatsu Koshiyama y Min Tanaka.
Desde pequeño, Kikuo (Ryô Yoshizawa) ha soñado con convertirse en el mejor actor de teatro kabuki, un espectáculo tradicional japonés que combina la danza con el canto. Su deseo más grande es el de recibir, algún día, la máxima distinción como kokuho, es decir, un tesoro nacional. No obstante, pese a su talento, el adolescente deberá sortear primeramente las estrictas normas que han regido a dicha expresión artística desde el siglo 17. Reglas que prohíben, por ejemplo, que el hijo de un líder yakuza – como es su caso – sea quien lleve el crédito principal en los shows que se presentan sobre los escenarios más importantes del país. Un espacio reservado solamente para los vástagos de los histriones, perpetuando así una dinastía que asegura la protección del arte en su forma más pura y clásica.
La cinta nos transporta hasta el año 1964 en la ciudad de Nagasaki, un lugar donde los vestigios de la guerra aún siguen latentes en la memoria de sus habitantes. Ahí conocemos al protagonista, un chico de 16 años que ha logrado cautivar al público gracias a sus interpretaciones como onnagata, un actor que da vida a personajes femeninos en las producciones de teatro kabuki. Justo el mismo día en el que su padre es asesinado por los miembros de una célula criminal rival, éste es descubierto por Hanjiro Hanai (Ken Watanabe), una de las figuras más célebres de dicho arte escénico. Deslumbrado por el talento del joven, el maestro del kabuki invita a Kikuo para que éste se convierta en su aprendiz, uniéndose así al riguroso proceso de entrenamiento al que también ha sometido a su hijo Shunsuke, el futuro heredero de su corona histriónica.
Lo que en un inicio comienza como una relación fraternal entre ambos jóvenes aspirantes a intérpretes, poco a poco va transformándose en una rivalidad marcada por la ambición, el orgullo y el privilegio. A través de cinco décadas, seremos partícipes de los altibajos tanto en sus carreras profesionales como en sus vidas personales. Observaremos a detalle el costo de los sacrificios en su búsqueda por alcanzar la fama y conseguir ese estado de absoluta perfección, y los acompañaremos por un viaje lleno de giros inesperados, mismos que llevarán a los protagonistas a desafiar las convenciones de un estilo de teatro que, pese a todo, aún se mantiene vigente en pleno siglo 21.
Dirigida por Sang-il Lee (Rage), Kokuho es una producción de proporciones épicas que deslumbra por la majestuosidad de sus escenarios, la belleza de sus vestuarios y la perfección de su trabajo de maquillaje. Un melodrama en toda la extensión de la palabra que evoca el carácter operático y trágico de las puestas en escena del kabuki. Un relato de ambición y resiliencia, pero también de soledad y dolor que explora los traumas de la posguerra en Japón, el valor y la importancia de las tradiciones, así como la confrontación de algunas de éstas como parte de un proceso de duelo y de restauración. Una celebración cultural que cautiva e hipnotiza gracias al despliegue visual del realizador a la hora de plasmar algunas de las obras de kabuki en pantalla.
Seleccionada para representar a Japón en la entrega número 98 de los premios Oscar, Kokuho brilla también por el excelente trabajo de sus dos protagonistas, Ryô Yoshizawa y Ryûsei Yokohama, quienes tuvieron que prepararse por varios meses para interpretar a sus personajes con la justa dosis de matices. Ken Watanabe, a quien hemos visto en producciones de Hollywood como Inception y más recientemente The Creator, ofrece una actuación secundaria memorable, como el intérprete vacilante entre continuar la tradición o romper la convención con tal de asegurar el futuro de una forma de arte en peligro de extinción.
Aunque sus casi tres horas de duración terminan pesando un poco ante lo reiterativo de algunas tramas, sus personajes femeninos se sienten poco desarrollados, y varias temáticas, como la interpretación de roles femeninos por artistas masculinos, no llegan a ser exploradas a fondo, Kokuho no deja de ser una obra fascinante y apasionante. Una épica que muestra cómo nadie es dueño de su propio destino, y cómo éste puede cambiar drásticamente de la noche a la mañana. Un relato aleccionador sobre el alto precio del éxito y el verdadero tesoro que uno termina anhelando en el ocaso de la vida personal y profesional.
Fecha de estreno
Kokuho estrena en cines selectos de Estados Unidos a partir del 6 de febrero.
Calificación

(3 estrellas de 4)
