En Dreams, el noveno largometraje de Michel Franco, el realizador nos envuelve en un sensual y provocador relato que funciona como una alegoría de la compleja relación que existe entre México y los Estados Unidos. Con su característico estilo cinematográfico tan sobrio, acompañado de largos planos abiertos que dotan a sus trabajos de un realismo inigualable, Franco construye con delicadeza y precisión un intrincado juego de poder y sexo entre sus personajes principales, el cual refleja no solo la codependencia entre las dos naciones norteamericanas, sino también las rencillas que han ido acumulándose con el paso de los años. La actriz Jessica Chastain colabora por segunda ocasión con el director de origen mexicano, e interpreta a Jennifer, la heredera de una gran fortuna, quien, junto a su hermano Jake (Rupert Friend), se encarga de administrar la Fundación McCarthy, una asociación filantrópica establecida por su millonario padre, la cual se ha enfocado en el patrocinio de eventos culturales en la ciudad de San Francisco.
Defensora de la causa migrante, la protagonista ha extendido el alcance del patronato hacia varias instituciones académicas de la Ciudad de México, con el objetivo de brindar oportunidades de estudio en California a sus alumnos más destacados. Y aunque su vida pública es un libro abierto, su intimidad es algo que ha sabido mantener en absoluta discreción. Secretos que no salen más allá de las paredes de su minimalista y moderna townhouse en San Francisco, o de la tradicional y lujosa residencia que posee en la capital mexicana. No obstante, las cosas darán un giro radical luego de que Fernando (el debutante Isaac Hernández) llega sin anuncio hasta la puerta de su hogar en los Estados Unidos, después de haber cruzado la frontera de manera ilícita.
El joven, un aspirante a bailarín de ballet, y Jennifer han mantenido un tórrido romance en silencio por más de seis meses. La diferencia de edad no ha sido ningún inconveniente. Al contrario, cada uno, a su manera, pareciera estar sacando algo de provecho de la inusitada relación. Un vínculo más carnal que emocional. Para Fernando, el sueño de convertirse en un danzante profesional gracias a las influencias de su pareja es uno que casi puede acariciar con las yemas de sus dedos. Sin embargo, para la benefactora, el arribo inesperado del chico desencadenará una serie de problemas que la llevará a tomar una difícil decisión: elegir entre la felicidad que anhela, o la imagen que tanto se ha esmerado en curar para proteger los intereses del negocio familiar. Un dilema que pondrá en evidencia las contradicciones de la burguesía americana, escondiendo sus instintos más perversos detrás de un escudo de privilegio.
Dreams es un drama psicosexual que va cocinándose lentamente dentro de una olla de presión. Quienes estén familiarizados con la filmografía de Franco, sabrán de antemano que todos los caminos conllevan siempre hacia un clímax escandaloso e inesperado, y aquí no es la excepción. Tomando prestado un poco de Dogville de Lars von Trier, la cinta acoge la violencia como la única manera de luchar en un mundo donde la desigualdad y la opresión imperan. Una decisión que, posiblemente, tendrá un efecto de polarización en la audiencia. En mi caso, la historia terminó por perder la fuerza en su recompensa final al reforzar los falsos estereotipos que, desafortunadamente, muchos de los estadounidenses suelen tener sobre los mexicanos como individuos agresivos. Y aunque la película ofrece una justificación, ésta, al menos para mi, no logró ser lo suficientemente contundente para hacer que respalde sin titubeo el espiral destructivo por el que ambos personajes descienden sin freno.
Jessica Chastain brinda una interpretación arriesgada y muy distinta al tipo de roles que solemos verla, dando vida a una persona fría y sin escrúpulos que está atrapada dentro de una burbuja, la cual le impide estar en contacto directo con la realidad. Su cuestionamiento al no entender el porqué la gente de México arriesga todo con tal de cruzar la frontera habla sobre la ceguera de las élites, incapaces de ponerse en los zapatos de los demás y ver más allá de su postura privilegiada. Mientras que Isaac Hernández, bailarín profesional, es todo un descubrimiento al frente de la pantalla, poniéndose a la altura de la ganadora de premio Oscar en su primer papel protagónico. Un trabajo que demanda corporeidad e introspección emocional, y que el actor debutante cumple de manera impecable.
Dada la situación actual que se vive entre ambos países de Norteamérica, en la que su relación pareciera pender de un hilo muy delgado, Dreams brinda color a una temática oportuna, mostrando la naturaleza compleja y casi simbiótica que comparten las naciones. Capa tras capa, el filme observa la dinámica tan peculiar y la desiguladad marcada que genera un vínculo asfixiante. La falta de oportunidades empuja a muchos a ir en busca del sueño americano, solo para encontrarse con el desprecio de una sociedad que, sin comprender el desequilibrio que ella misma provoca del otro lado de la frontera, ve en ellos un saqueo de las riquezas que les pertenecen por derecho. Un deseo que rápidamente se convierte en pesadilla, capaz de destrozarle el espíritu a cualquiera.
Dreams formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Berlín en su edición número 75, la cual se efectuó del 13 al 24 de febrero del 2025.

(3 estrellas de 4)
Ficha de la película: Título original: Dreams. Año: 2025. País: México, Estados Unidos. Duración: 95 minutos. Dirección y guion: Michel Franco. Reparto: Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend, Marshall Bell, Eligio Meléndez y Mercedes Hernández.
