Surcando los cielos de Brasil, una pequeña aeronave despliega con orgullo la consigna principal del gobierno: «El Futuro es de Todos». Determinadas a impulsar a los jóvenes con el objetivo de incrementar la productividad del país, las autoridades han implementado un programa social que busca apoyar a las familias con el sustento de sus tesoros más preciados: los adultos mayores. Además de recibir un reconocimiento por sus infinitas contribuciones ciudadanas, los individuos que sobrepasen los 75 años de edad deberán alojarse obligatoriamente en una de las flamantes colonias que han sido diseñadas específicamente para atender cada una de sus necesidades. Un presunto paraíso de felicidad y sosiego cuya admisión mandatoria requiere, por ley, que las personas cedan todas sus pertenencias, incluyendo inmuebles y cuentas bancarias, a sus seres más cercanos. Así, al ya no ser un inconveniente en la vida de sus hijos y sus nietos, estos últimos tendrán el tiempo suficiente para enfocarse por completo a sus estudios y trabajos. Una situación ganar-ganar para todos.
A sus 77 años, Tereza (Denise Weinberg) no solo se siente lozana, sino que aún tiene una larga lista de sueños por cumplir, mismos que fue dejando a un lado con tal de brindarle una vida próspera, aunque modesta, a su familia. Tras perder su empleo al haber llegado a la edad límite establecida por el gobierno y recibir la notificación de su inminente traslado hacia uno de los incomunicados asentamientos paraestatales, la mujer se rebelará contra el destino que le ha sido estipulado y emprenderá un viaje clandestino a través de la selva amazónica con el fin de consumar sus deseos pendientes. En su recorrido, la protagonista conocerá a Cadu (Rodrigo Santoro), un contrabandista que conoce la cuenca del Amazonas como la palma de su mano, y Roberta (Miriam Socarras), la comandante de una embarcación evangélica, quienes le mostrarán los conocimientos y las herramientas necesarias para elegir su propio camino. Uno de libertad abundante, que le permita disfrutar de los placeres de la vida y ser dueña de su porvenir. Navegando siempre con la frente en alto mientras la brisa franca agita su frondosa cabellera blanca.
Si Divino Amor anunció el arribo de Gabriel Mascaro como una de las nuevas voces del cine brasileño, O Último Azul (The Blue Trail) es la consagración del realizador como uno de los autores más propositivos no solo de su país natal, sino también del resto de Latinoamérica. Transportándonos nuevamente hacia futuro distópico, el director nos conduce a través de un peregrinaje catártico que nos enseña que nunca es demasiado tarde para tomar las riendas de la vida, aun cuando la familia, la sociedad o el mismo gobierno se esmere en decirnos lo contrario. Una historia de emancipación retratada de forma extraordinaria por la fotografía de Guillermo Garza, la cual consigue atraparnos y hechizarnos de principio a fin con sus vibrantes y fascinantes atmósferas. Ya sea en la escena en la que Tereza disfruta de su açaí en un parque abandonado, o la cautivadora pelea entre dos peces, la película halla distintas maneras de plasmar la lucha de la protagonista a través de sus imágenes, visceral en ocasiones, y espiritual en otras cuantas más.
La actriz Denise Weinberg encabeza el filme con tremenda fuerza y sinceridad, haciéndonos partícipes del viaje tanto físico como emocional y místico que emprende su personaje, dotándolo en cada instante de una gran dosis de empatía. Una odisea que, asimismo, le permite observar un futuro que dista mucho del mensaje brillante y jubiloso de la propaganda política que le rodea: el medio ambiente contaminado, una juventud apática que busca la gratificación inmediata, y la amenaza de un gobierno autoritario. Mascaro es sutil en este último tema, al no mostrar abiertamente si las susodichas colonias para personas de la tercera edad en realidad existen, o si se trata de un programa de eutanasia disfrazado de asistencia social. El grafiti en señal de protesta que aparece en pantalla en varias ocasiones pareciera apuntar a lo peor. Poética y llena de vida, O Último Azul es una cinta entrañable que reconoce el inmenso valor que los individuos de edad avanzada poseen en la sociedad, y que nos invita a despojarnos de los miedos para iniciar aquella pasión o travesía pendiente. Siempre habrá un camino azul, un color que simboliza la libertad, a la espera que demos ese primer paso de rebeldía.
O Último Azul (The Blue Trail) formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine de Berlín en su edición número 75, la cual se efectuó del 13 al 24 de febrero del 2025.

(4 estrellas de 4)
Ficha de la película: Título original: O Último Azul. Título en inglés: The Blue Trail. Año: 2025. País: Brasil, México, Holanda, Chile. Duración: 86 minutos. Dirección: Gabriel Mascaro. Guion: Gabriel Mascaro y Tibério Azul. Reparto: Denise Weinberg, Rodrigo Santoro y Miriam Socarras.
