Ficha de la película documental: Título original: Yūrei (Fantasmas). Año: 2022. País: México. Duración: 83 minutos. Dirección: Sumie García. Distribución: Pimienta Films.
¿Cómo sana una herida invisible? Un cuestionamiento que la directora Sumie García explora de manera fascinante en su íntimo y conmovedor largometraje documental Yūrei (Fantasmas). Dividido en cinco capítulos, entrelazados a través de una delicada danza de Butoh que conecta los distintos relatos en un mismo plano espiritual, el filme rescata una serie de memorias que parecieran haber naufragado en el mar del olvido por más de un siglo. Silencios que ocultan una melancolía generacional, pero que, al ser revelados lentamente, intentan recuperar las piezas faltantes para articular una identidad colectiva fracturada en secreto, suprimida de las páginas de los libros de historia mexicana.
De norte a sur y de este a oeste, García recorre la República Mexicana para mostrarnos distintas narrativas, incluyendo la de su propia familia, que profundizan en el legado de los emigrantes japoneses que arribaron al territorio azteca desde finales del siglo 19. Algunos de ellos, como los pobladores de una pequeña colonia agrícola asentada en la costa de Chiapas en 1897, llegaron al país con el sueño de convertirse en grandes cafetaleros. Otros más optaron por los áridos litorales de Baja California, con la esperanza de surcar las inmensas aguas del océano Pacífico – el mismo que bien conocían en casa antes de partir – para echar a andar sus empresas pesqueras. Y aunque el vínculo emocional hacia su país natal jamás se destruyó, un halo de misterio y tristeza siempre acompañó a las memorias de sus vidas pasadas. Una nostalgia que fue heredándose de generación en generación junto con un fuerte arraigo a sus costumbres y tradiciones, deviniendo en una amalgama cultural que ha fusionado lo mexicano con lo nikkei, la cual aún puede observarse con fascinación tanto en las calles de Tapachula, como en las de Ensenada.
Interesantes relatos sobre la diáspora japonesa que no solo visibilizan su influencia en la sociedad mexicana, sino que también exploran el verdadero significado de la nikkeidad en una nación con un pasado imperfecto. La historia sobre lo ocurrido en la ex Hacienda de Temixco durante la época de la Segunda Guerra Mundial hace de Yūrei (Fantasmas) una obra imprescindible. Tras un interludio titulado «El Quiebre», el cual se asemeja a una instalación audiovisual abstracta de museo, el documental narra el despojo al que fueron sometidos cientos de familias mexicanas de ascendencia japonesa, quienes fueron re-ubicadas a la fuerza por el gobierno federal en el inmueble situado en el estado de Morelos, el cual sirvió la función de campo de concentración. Un lamentable episodio histórico que permaneció en secreto por más de 70 años, pero que resulta necesario examinar para comprender el origen de los fantasmas colectivos a los cuales el título de la película hace alusión. Espíritus que han sido arrastrados en silencio. Experiencias dolorosas que han forjado la identidad de una comunidad que se resiste a permanecer en las sombras.
Con una fotografía hipnotizante que realza tanto la belleza de los paisajes naturales de México como de la colorida intersección entre ambas culturas, Yūrei (Fantasmas) nos conduce a través de un viaje lírico cargado en simbolismo que si bien no halla todas las respuestas a las interrogantes que han inquietado a varias generaciones de descendientes japoneses, permite crear un entorno seguro donde el diálogo y la confesión se transforman en herramientas necesarias para vencer el silencio y el miedo. Un primer paso indispensable para curar esas lacerantes llagas espirituales que aún permanecen abiertas. De encontrar la paz, sin jamás olvidar.
Yūrei (Fantasmas) está exhibiéndose en cines selectos de México.

(3 estrellas de 4)
