Reseña – The Monk and the Gun

Ficha técnica de la película: Título original: The Monk and the Gun. Año: 2023. País: Bután, Taiwán, Francia, Estados Unidos, Hong Kong. Dirección: Pawo Choyning Dorji. Reparto: Tandin Wangchuk, Pema Zangmo Sherpa, Deki Lhamo, Kelsang Choejey, Tandin Sonam y Harry Einhorn.

Hace dos años, Lunana: A Yak in the Classroom sorprendió a más de un experto en los premios Oscar al recibir una nominación en la categoría de Mejor Película Internacional. Una hazaña inédita para la industria cinematográfica de Bután, la cual permitió que muchos exploraran, por primera vez, uno de los rincones más remotos del planeta. Un país asiático célebre a nivel internacional no solo por el alto índice de felicidad entre sus habitantes, sino también por haber sido uno de los últimos en conectarse al Internet e introducir el sistema de televisión. En décadas recientes, la pequeña nación, anclada entre India y China, ha ido transformándose lentamente, encaminándose hacia un estilo de vida cada vez más moderno que contrasta fuertemente con las costumbres tan arraigadas de su gente. Uno de los cambios más radicales ocurrió en el año 2006, cuando el nuevo monarca de Bután, quien acababa de ascender al trono tras la abdicación de su padre, decidió instituir un sistema de gobierno democrático, otorgándole al pueblo el poder de elegir a sus propios representantes.

El director Pawo Choyning Dorji decide transportarnos a esa época de grandes cambios e incertidumbre para mostrar, a través de una fábula sencilla pero sumamente fascinante, cómo fue que se vivió este histórico suceso en su nación natal. The Monk and the Gun, su segundo largometraje, nos presenta una gama de experiencias diversas y contrapuestas: desde los niños hasta los ancianos, desde los habitantes de la capital del país hasta las comunidades rurales más aisladas, desde los líderes políticos hasta los guías espirituales. Una película con raíces en la comedia de enredos que cuestiona el significado de la felicidad y la influencia de la cultura occidental – marcada por el individualismo y la normalización de la violencia – en las tradiciones de un pueblo que se caracteriza por su pacífico temperamento y por su aversión al conflicto.

El filme aborda cuatro historias distintas, las cuales se desarrollan durante un periodo de cuatro días y que, paulatinamente, comienzan a entrelazarse. Al centro del relato se encuentra Tashi (Tandin Wangchuk), un monje que recibe una peculiar tarea de su superior. El respetable lama, quien habita en lo alto de una peña en el poblado de Ura, ha solicitado al joven discípulo que consiga dos armas de fuego previo al día de luna llena, consternado por el futuro del país ante su inminente transición hacia la democracia. Tras una exhaustiva búsqueda, el chico halla una escopeta que data de la Guerra Civil Estadounidense, la cual ha llamado también la atención de Ronald (Harry Einhorn), un coleccionista de armas que está dispuesto a pagar miles de dólares por su adquisición. En medio de este embrollo, Tshering (Pema Zangmo Sherpa) arriba desde Timbu, la capital del país, con la misión de educar a los miembros de la comunidad rural en el próximo ejercicio electoral. Aunque su llegada no ha sido bien recibida por todos los habitantes, ésta recibe el apoyo inmediato de Tshomo (Deki Lhamo), una mujer cuya familia se ha visto afectada por las fuertes convicciones políticas de su marido. A contrarreloj, cada uno de ellos deberá cumplir con sus respectivas misiones, ya sean personales, familiares, colectivas, políticas o espirituales.

«¿En qué se está convirtiendo nuestro país?» exclama uno de los personajes al observar al monje sujetando un arma de fuego mientras camina por la terracería. Una imagen opuesta a las enseñanzas de paz y armonía del budismo que, al mismo tiempo, refleja el miedo de aquellos que ven en la adopción de la democracia una posible pérdida de identidad, de libertad y de felicidad. El simbolismo de la escopeta y de su pasado en el Tíbet, por ejemplo, ofrece un mensaje serio y potente que Pawo Choyning Dorji balancea efectivamente con el tono ligero y cómico de algunas situaciones, como la fascinación de la gente de Ura con la cinta de acción Quantum of Solace, o bien, el hecho de que la fecha de nacimiento sea algo intrascendente para el butanés. Un equilibrio que evita caer en el exotismo y que tampoco resulta ofensivo a la idiosincracia del pueblo.

A pesar de que no todas las subtramas logran cerrar con la misma contundencia, The Monk and the Gun es una película que, a través de su modesta manufactura y de la autenticidad de su relato, nos invita a reflexionar en los valores más importantes de la sociedad y nos enseña que los proceso electorales pueden llegar a realizarse de manera armoniosa, sin necesidad de disturbios y agresiones. Una lección muy oportuna para todas las naciones de occidente que están próximas a emprender sus respectivos comicios en los meses siguientes.

The Monk and the Gun estrena en cines selectos de Estados Unidos a partir del 9 de febrero del 2024.

(3 estrellas de 4)

Deja un comentario