Reseña – El Conde

Por las noches, un monstruo con vestimenta militar sobrevuela las calles de Santiago en busca de víctimas para saciar su incontrolable sed de sangre. Tras devorar los corazones de hombres y mujeres con un apetito repugnante, la criatura vampírica retorna satisfecho a su hogar, una mansión en ruinas situada en medio del desierto. Un lugar alejado de la civilización donde se ha mantenido en auto-exilio por más de 15 años. Fuera de sus familiares más cercanos y de Fyodor, su fiel lacayo y cómplice, nadie sabe que el temible chupa-sangre que siembra el pánico nocturno entre los habitantes de la capital chilena es, en realidad, Augusto Pinochet. Resulta que el corrupto genocida y ladrón no falleció aquél 10 de diciembre del 2006, sino que éste – una bestia inmortal de más de 250 años de edad – fingió su propia muerte para huir de la justicia y evadir el castigo por los horripilantes crímenes que cometió durante el régimen dictatorial que encabezó de 1974 a 1990 en la nación sudamericana.

No obstante, al darse cuenta que su busto ni siquiera adorna los pasillos del Palacio de la Moneda, el vampiro senil ha perdido por completo el deseo de continuar viviendo entre los mortales. Al escuchar la noticia, sus cinco hijos, unos parásitos sin escrúpulos que subsisten de las migajas de su padre, arriban de inmediato a la decrépita finca para asegurar y reclamar los bienes que les corresponden en herencia. Para ello, han solicitado el apoyo de Carmencita, una joven experta en contabilidad, quien les ayudará a poner en orden las múltiples cuentas bancarias, las cuales contienen grandes sumas de dinero, producto de los sobornos y desfalcos cometidos por casi dos décadas en el poder. Cegado por la belleza de su nueva tesorera, el protagonista retomará rápidamente las ganas de vivir, desatando la ira no solo de sus vástagos, sino también de Lucía, su esposa, quien ya había imaginado un futuro más próspero al lado de Fyodor, su amante secreto.

Poco a poco, la verdadera identidad de Carmencita, una novicia dispuesta a lo que sea mientras todo se haga en nombre de Dios, comienza a revelarse. Asimismo, sus intenciones sinceras van quedando al descubierto, las cuales distan rotundamente del carácter de amabilidad, humildad e inocencia con el que logró ganarse la confianza de cada uno de los mezquinos integrantes de la familia. Mientras tanto, el detestable protagonista, luego de saborear nuevamente las mieles del poder y recobrar la vitalidad proporcionada por su continua racha de violentos asesinatos, se verá envuelto en una complicada disyuntiva: permanecer en su desolador exilio o retornar a una sociedad que pareciera estar condenada a repetir los errores del pasado.

En El Conde, el visionario realizador chileno Pablo Larraín vuelve a alejarse de lo convencional, tal y como lo hizo en sus filmes recientes como Spencer, Ema y Jackie, llevándonos hacia lugares poco ordinarios e inauditos. En esta ocasión, lo hace al retratar a una de las figuras políticas más controvertidas de su país natal de la manera más absurda, aunque siempre mostrándolo como lo que realmente fue: un monstruo despiadado cuyo legado es sinónimo de terror y tragedia. Una propuesta arriesgada, alocada y provocadora que cautiva gracias a sus atmósferas góticas, al mero estilo del cine clásico de monstruos y del movimiento expresionista de los años 1920 y 1930, así como también al humor punzante y oscuro que va moldeando esta fábula satírica y fantástica. Junto a Edward Lachman, el fotógrafo de cabecera del director Todd Haynes, Larraín consigue crear espeluznantes y sorprendentes imágenes en blanco y negro. Una de ellas – una secuencia aérea encabezada por Carmencita – está destinada a convertirse en uno de los momentos cinematográficos más emblemáticos del 2023.

El veterano actor Jaime Vadell, reconocido por su larga trayectoria en cine, televisión y teatro, vuelve a colaborar con Larraín por quinta ocasión en uno de sus largometrajes para dar vida al infame vampiro, quien aún en el lecho de su muerte es incapaz de reconocer las atrocidades que cometió. Su extraordinario trabajo se complementa con las hilarantes actuaciones secundarias de Gloria Münchmeyer, como su esposa Lucía, y del camaleónico Alfredo Castro, su inseparable secuaz. Sin embargo, la gran revelación de la película es Paula Luchsinger, cuyo personaje – un lobo con piel de cordero – es interpretado con absoluta proeza y precisión para ofrecernos una lectura sobre la complicidad de los grupos eclesiásticos en los asuntos turbios del gobierno para el beneficio de sus propios bolsillos.

Aunque al principio la narración en idioma inglés resulta un poco desconcertante e incluso efectista, una vez que su propósito es expuesto, resulta inevitable mantenerse indiferente al exorbitante ingenio de Larraín. Una brutal farsa política que a pesar de su tono reiterativo, nos permite dimensionar los horrores cometidos por Pinochet y la impunidad con la que sus crímenes quedaron sin castigo, ya sea a través de sus diálogos incisivos o de sus violentas imágenes. Pero, sobre todo, El Conde es un relato inusual, visualmente asombroso y profundamente aleccionador que nos invita a jamás olvidar lo ocurrido para evitar que dichos actos barbáricos vuelvan a repetirse. De lo contrario, el mal continuará imperando en la sociedad, por los siglos de los siglos, cual vampiro inmortal que contempla sigiloso a su próxima víctima desde la oscuridad.

El Conde es una producción original de Netflix que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia 2023. La película estrenará en cines selectos de Estados Unidos a partir del 8 de septiembre, y estará disponible en línea a través de la plataforma digital de streaming Netflix desde el 15 de septiembre.

(3.5 estrellas de 4)

Título original: El Conde

Año: 2023

País: Chile

Dirige: Pablo Larraín

Con: Jaime Vadell, Paula Luchsinger, Alfredo Castro, Gloria Münchmeyer, Amparo Noguera, Antonia Zegers, Diego Muñoz, Marcial Tagle y Catalina Guerra

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