Un semáforo arde con violencia, iluminando las oscuras avenidas de Valparaíso. Ema, la protagonista del filme, recorre sigilosamente las calles de la ciudad con un potente lanzallamas en mano, dispuesta a incendiar el mundo entero con tal de recuperar al hijo que ha perdido. “Hay que quemar para sembrar”, menciona una de sus compañeras de baile. Cansada de vivir en una sociedad opresiva, la joven decide rebelarse a través de sus candentes y expresivos movimientos. El arte convertido en una poderosa herramienta de protesta que, cual fuego implacable, destruye con todo a su paso, haciendo cenizas las normas y costumbres del pasado para tomar las riendas del futuro. Apartándose radicalmente del tono de sus trabajos previos, el director chileno Pablo Larraín (Jackie, Neruda) nos trae en Ema una historia contemporánea y enérgica que tiñe la pantalla en colores neón. Un relato de emancipación en el cual las melodías de reggaetón se transforman en rotundos himnos de empoderamiento y liberación.

Tras varios intentos fallidos por concebir un hijo, Ema (Mariana Di Girolamo) y su esposo Gastón (Gael García Bernal) recurren a una agencia de adopción para satisfacer su deseo de formar una familia. Sin embargo, después de varios meses al cuidado del pequeño Polo, ambos descubren que ser padres es una labor para la cual no estaban realmente preparados. Convencidos de que su falta de experiencia y atención ha provocado que el menor desarrolle una peligrosa tendencia pirómana, la pareja opta por regresar a Polo al centro de adopción, con el fin de ayudarle a encontrar el hogar adecuado. A pesar de que la decisión es de mutuo acuerdo, Gastón arremete contra su esposa, culpándola no solo de ser una mala madre, sino también de arruinar su vida y su matrimonio.

Lo que él no sabe es que, en el fondo, Ema carga con un inmenso dolor ocasionado por la ausencia de su hijo adoptivo. Su instinto maternal se convierte entonces en el combustible necesario para encender la mecha de un explosivo plan, cuyo objetivo consiste en recuperar nuevamente el amor de Polo. A través de sus cautivadoras danzas al ritmo contagioso de la música reggaetón, la protagonista encuentra la fuerza para vencer las barreras de un sistema arcaico y machista, y retomar el control de su mente, de su cuerpo y de su destino. “Yo hago lo que quiero” exclama Ema a Gastón, segura de sí misma y con la plena libertad para decidir cómo bailar y con quién, sin tener que rendir cuentas a nadie más.

Aunque toma un poco de tiempo en ajustarse al estilo narrativo de Ema, una vez que la historia nos envuelve en sus seductoras llamas, resulta imposible quitar nuestra mirada de la pantalla. Gracias a su extraordinaria fotografía y a los pulsantes beats de su soundtrack, Larraín crea un hipnótico mundo que pareciera existir en el mismo universo de Nicolas Winding Refn (Drive, The Neon Demon). Un sensual y arrebatador relato tan impredecible como su enigmático personaje principal. Jamás sabemos con certeza cuál será el rumbo que tomará la historia, pero la experiencia de su realizador hace que tengamos confianza en que ésta nos llevará hacia un satisfactorio e inolvidable destino final. La presencia protagónica de Mariana Di Girolamo es tan magnética que uno cae bajo el hechizo de su audaz y apasionante interpretación. Gael García Bernal realiza un trabajo decoroso como la representación de todas esas voces que hieren y oprimen en la sociedad.

Tal y como Di Girolamo confesó en un breve interrogatorio al término de la proyección de la película en MUBI, plataforma digital donde ésta tuvo su exclusiva premier virtual en los Estados Unidos, Ema captura a la perfección el sentir de un nueva generación de jóvenes latinoamericanos que buscan rebelarse contra las reglas de un sistema conservador. Es por ello que el uso de reggaetón, uno de los ritmos más populares entre la juventud de América Latina, resulta subversivo y acertado. Al igual que Gastón lo hace en la cinta, este género musical tiene sus múltiples detractores, quienes critican tanto su monotonía como la falta de profundidad de sus letras. No obstante, en años recientes, artistas como el colombiano J Balvin y el puertorriqueño Bad Bunny se han encargado de llevar su estilo hacia nuevas e interesantes fronteras, desafiando las convenciones sociales a través de sus versos y melodías. Es por ello que Ema es un irresistible y sensacional retrato del espíritu revolucionario de una generación que está dispuesta a prender al mundo en fuego con tal de luchar por su autonomía y sus derechos.

Calificación: ****

Título original: Ema

Año: 2019

País: Chile

Dirige: Pablo Larraín

Con: Mariana Di Girolamo, Gael García Bernal, Paola Giannini y Santiago Cabrera

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