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Reseña – Beanpole

Un aire de desolación y muerte se respira por las calles de la ciudad de Leningrado. A pesar de que la Segunda Guerra Mundial ha llegado a su fin, las secuelas del conflicto bélico aún continúan causando estragos entre los sobrevivientes. Al igual que Iya, la protagonista del filme, la nación entera se encuentra en un estado de shock, paralizada y ahogada entre las ruinas y los recuerdos de las traumáticas memorias. Ganadora del premio Un Certain Regard a Mejor Director en la edición del Festival de Cannes 2019, y seleccionada para representar a Rusia en los premios Oscar 2020, Beanpole es un crudo y complejo drama que observa el costo de la guerra a través de la afligida mirada de un par de mujeres que buscan rehacer su vida y encontrar un poco de esperanza en medio de la tragedia.

Iya (Viktoria Miroshnichenko), apodada “beanpole” por sus compañeros de trabajo debido a su imponente estatura, ayuda en las labores de enfermería de un hospital al cuidado de los hombres que lucharon en la guerra. Soldados que han perdido no sólo parte de su cuerpo, sino también un trozo de su alma y de su espíritu. Sus sueños se han derrumbado al igual que los edificios de la ciudad que yace entre el escombro. Pese a sus constantes episodios de estrés postraumático que la dejan completamente inmovilizada por varios segundos, la protagonista debe enfrentar con valor los horrores que le rodean con tal de brindarle al pequeño Pashka la esperanza de un mejor futuro.

La vida de Iya cambia radicalmente tras el arribo de su mejor amiga Masha (Vasilisa Perelygina), a quien conoció en las trincheras de la guerra. Recién llegada de Berlín, la ex-militar está decidida a tener un hijo e iniciar su vida desde cero. Sin embargo, las secuelas de la batalla le han arrebatado la posibilidad de convertirse en madre. Ante la trágica noticia, Masha echa a andar un maquiavélico juego de poder, involucrando a Iya en sus planes de maternidad. Un retorcido desafío que muestra el deseo por dominar, controlar y oprimir al más débil, llevándonos a cuestionar si dichos comportamientos son el resultado de los conflictos bélicos que han dejado huella en la humanidad, o si tales conductas son inherentes a nuestra imperfecta naturaleza.

El realizador Kantemir Balagov crea un sublime retrato de la posguerra que resulta imposible sacudir de nuestra mente. Sus hipnóticas escenas en tonos rojos y verdes van cautivándonos lentamente hasta sumergirnos en una atmósfera de angustia y terror. El color rojo simboliza la sangre y el recuerdo del combate, mientras que el verde representa la esperanza. Es por ello que vemos a las dos protagonistas pintar las paredes de su departamento en tono esmeralda, aludiendo al futuro que piensan construir de la mano. Asimismo, Iya y Masha utilizan vestimenta de ambos colores a lo largo del filme, de acuerdo a las emociones que experimentan los personajes.

A diferencia de otros filmes que buscan retratar los efectos de la guerra en los sobrevivientes, Beanpole ofrece una mirada única y diferente al presentarnos la historia desde una perspectiva femenina. Una cinta que observa detalladamente las repercusiones que dicho conflicto bélico tuvo en aquellas mujeres que también participaron y pelearon en la contienda. En Beanpole, los personajes femeninos muestran su fortaleza y su coraje, y se convierten en parte fundamental del proceso de reconstrucción de una nación en la cual los hombres viven derrotados sin ganas de vivir.

La película no funcionaría si no fuera por el excelso trabajo que realizan sus actrices protagónicas, Viktoria Miroshnichenko y Vasilisa Perelygina. Para ambas, Beanpole marca su debut en cine, y su derroche de talento es una de las más grandes revelaciones del año. Especialmente Viktoria, quien brinda una desgarradora y catártica interpretación de primerísimo nivel. El trabajo de Balagov es igualmente sorprendente. A sus 27 años, el joven director nos entrega una obra digna de un experimentado autor en completo control de su estilo visual y narrativo.

Beanpole puede que no sea una película para todo el público. Su ritmo tan pausado y contemplativo posiblemente encontrará varios detractores. Sin embargo, eso fue lo que precisamente hizo que cayera rendido ante el encanto y poder de esta cautivadora joya. Un filme que lentamente va envolviéndonos en la historia de dos mujeres que luchan por encontrar el significado a una existencia vacía y rota. “I’m meaningless inside” (“Mi vida no tiene sentido por dentro”), exclama una de las protagonistas. Un sentimiento que solamente puede ser comprendido a fondo por aquellas mujeres que también han perdido todo en la brutal batalla. Es por ello que en medio de las ruinas, la única salvación se encuentra en el lazo que une sus tragedias.

Calificación: ****

Título original: Dylda (Beanpole)

Año: 2019

País: Rusia

Dirige: Kantemir Balagov

Con: Viktoria Miroshnichenko, Vasilisa Perelygina, Andrey Bykov e Igor Shirokov

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