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Reseña – American Honey (Dulzura Americana)

Los problemas, sueños, miedos y frustraciones de la juventud norteamericana son retratados de una manera honesta y natural en el más reciente filme de la directora británica Andrea Arnold (Fish Tank) titulado American Honey, el cual nos lleva a través de un road-trip por varias ciudades de los Estados Unidos mientras seguimos las aventuras de un grupo de adolescentes sin hogar que se dedican a vender suscripciones de revistas con la finalidad de alcanzar el susodicho sueño americano con el que cada uno de ellos anhela.

La historia es presentada desde la perspectiva de Star, una jovencita de Texas que decide huir de su humilde hogar, cansada de soportar el maltrato físico y psicológico de sus padres. Luego de un fugaz encuentro con Jake al ritmo de la canción We Found Love de Rihanna, la chica decide unirse a éste y a Krystal, su controladora novia, para formar parte del negocio de venta de revistas. La pareja recluta a chavitos que han escapado de su casa pero que tienen la determinación de salir adelante y de trabajar arduamente. Hospedándose en moteles de mala muerte, el grupo de jóvenes viaja de ciudad en ciudad en una vieja camioneta, recorriendo todo tipo de vecindarios y negocios en busca de nuevos clientes.

En cuanto a producción se refiere, American Honey es un deleite a nivel visual con una fotografía natural a cargo de Robbie Ryan. Las tomas de la película se realizaron con luz natural y sin la necesidad de endulzar la ya aparente belleza que irradian los paisajes rurales y citadinos de los Estados Unidos. De esta forma, es como si Arnold nos llevara de la mano junto a sus protagonistas. La música se convierte en un elemento clave a lo largo de la cinta, y resulta interesante como la historia recurre a ciertas melodías y canciones para reflejar el estado de ánimo y los sentimientos de los personajes. A excepción de Shia LaBeouf y Riley Keough quienes tienen una carrera artística establecida en Hollywood, y que por cierto hacen un increíble trabajo en la película, el resto del elenco es integrado por actores y actrices debutantes o por gente normal (no actores). Quien merece una mención aparte es la protagonista de American Honey, Sasha Lane. No solo éste es su primer papel principal en un largometraje. Esta es su primera vez actuando y la fuerza, sinceridad y sensibilidad que le otorga a su personaje es algo que rara vez observamos en la pantalla grande. Un verdadero descubrimiento y no dudamos ni tantito que Lane se abra paso en el mundo del cine norteamericano independiente.

American Honey es un relato actual y relevante que enmarca a la perfección lo que significa crecer en los Estados Unidos, especialmente en pequeñas ciudades del país donde el rezago económico ha llevado a la desintegración familiar y al abuso de drogas. Una depresiva realidad que es contrastada en la cinta cuando los chicos visitan un lujoso complejo residencial para vender sus revistas de puerta en puerta. La película hace un gran trabajo en presentar las distintas caras de la sociedad norteamericana y la falta de equidad que impera en ésta. American Honey también aprovecha para hacer una incisiva crítica al estilo de vida norteamericano, de la idea de ayudar al prójimo y de regocijarse de llevar una vida cristiana. Aquellos que más lo pregonan son los primeros en dar la espalda a alguien que pide ayuda. Son los primeros en encerrarse en su burbuja y despreocuparse por el bienestar de los demás. Un duro y difícil cuadro sobre una sociedad egoísta que ha orillado a que chicos, como los que se presentan en el filme, recorran el mundo sin una pisca de dinero, esperanzas y oportunidades.

Dentro de todo esto, lo que me gustó de American Honey es que pinta un relato optimista, de una generación dispuesta a luchar, a trabajar y a conseguir el respeto de los demás. Me encantó que a pesar de que los chicos se sienten inadaptados o que no pertenecen a la sociedad americana, una vez dentro de la camioneta en la que viajan, mientras comparten sus historias, cantan canciones a todo pulmón y recorren su propio país, pueden ser ellos mismos, libres, sin tapujos y sin etiquetas. Me pareció un toque brillante de la directora Andrea Arnold, quien también escribe la cinta.

A pesar de tener una duración de casi tres horas, los minutos se pasan volando y uno termina encariñándose con los personajes, preocupados por su bienestar y por su futuro. American Honey es una de las películas más americanas que haya visto, y no desde un punto de vista patriótico o nacionalista, sino que realmente logra capturar el sentimiento de lo que significa crecer y vivir en este país. Una experiencia cinematográfica única, hipnótica y hermosa que se quedará contigo después de abandonar la sala de cine.

American Honey se estrena de forma limitada en los Estados Unidos este fin de semana y continuará expandiéndose a la mayor parte del país durante el mes de octubre.

Calificación: ****

Título original: American Honey

Año: 2016

País: Estados Unidos, Inglaterra

Dirige: Andrea Arnold

Con: Sasha Lane, Shia LaBeouf y Riley Keough

 

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