Reseña: The Brutalist – El Brutalista

Entre gritos y sonidos inquietantes que acompañan la densa capa oscura que cubre por completo la pantalla, László Tóth (Adrien Brody) emerge lentamente de entre las sombras al ritmo de una triunfante fanfarria, lleno de júbilo. De pronto vemos finalmente, en la claridad del cielo, la imponente figura de la Estatua de la Libertad, símbolo de emancipación, postrada sobre una pequeña isla. Solamente que ésta aparece invertida, como un mal presagio de los obstáculos que le deparan al migrante en la llamada «tierra de las oportunidades». Sin embargo, en ese momento, cualquier imagen, por más distorsionada que aparezca, es mejor que las postales de horror que presenció en carne propia en Europa al término de la guerra.

De origen judío, el protagonista fue víctima de una cruenta persecución que le arrebató su familia, sus logros profesionales y todas sus pertenencias, incluyendo su hogar en Budapest. Su arribo a los Estados Unidos es la conclusión de un largo y esperanzador viaje para comenzar una nueva vida desde cero. Cargando únicamente un maletín de cuero, László se dirige de inmediato al estado de Pennsylvania, uno de los imperios industriales más grandes del país, para reencontrarse con su primo Attila (Alessandro Nivola), quien le brinda refugio y trabajo temporal en su modesta mueblería. Al recibirlo, éste le comparte una noticia que le conmueve hasta las lágrimas: su esposa Erzsébet (Felicity Jones) y su sobrina Zsofía (Raffey Cassidy) se encuentran bien, aunque retenidas por las autoridades fronterizas de Austria. Su misión, además de rehacer su brillante carrera como arquitecto en el nuevo continente, consistirá en hallar la manera de reunirse con las dos mujeres, fuentes de inspiración y felicidad.

El destino lo llevará a cruzar su camino con Harrison Lee Van Buren Sr. (Guy Pearce), un magnate impulsivo y oportunista que reconoce enseguida el inconmensurable talento de Tóth. Encantado por sus charlas intelectualmente estimulantes y asombrado por el ingenio del artífice brutalista, cuyas obras de diseño minimalista sobrevivieron al odio y a los embates del conflicto bélico en su país natal, el millonario le realiza una oferta imposible de rechazar: la construcción de un centro comunitario y religioso en su descomunal finca, situada en la entidad municipal de Doylestown. A cambio, el protagonista no solo recibirá una considerable recompensa económica, sino también un hogar estable y el acceso a las influencias políticas de Van Buren para repatriar a sus familiares cercanos. László acepta la proposición, sorprendido por la bondad de la gente, todo lo opuesto a su experiencia en el Viejo Mundo.

No obstante, una vez arrancado el proyecto de construcción del colosal recinto, éste conocerá la verdadera cara de sus supuestos amigos. De la ambición disfrazada de falsa amabilidad. De la fobia escondida entre la ficticia tolerancia. De una nación edificada gracias a la incansable labor y al extraordinario talento de millones de migrantes, cuyas vidas son prescindibles para quienes ocupan los más altos escaños de poder. De oligarcas que engordan sus bolsillos al sacar provecho de la vulnerabilidad del pueblo. De una libertad imposible de obtener en un mundo que ha perdido todo rastro de humanidad. De una luz de esperanza que va perdiendo su brillo entre la podredumbre que le rodea.

«Lo importante es el destino, no es el viaje». Una frase que encapsula a la perfección el mensaje principal de The Brutalist (El Brutalista), obra magna del realizador americano Brady Corbet (The Childhood of a Leader, Vox Lux). Con sus más de tres horas y media de duración, dividida en dos partes, y acompañada por un preludio musical, un epílogo y un intermedio de 15 minutos, este relato de proporciones épicas sobre la experiencia migratoria en los Estados Unidos aprovecha cada instante para armar minuciosamente una historia que se construye con la misma precisión y aprensión con la que László coloca cada bloque de mármol italiano en su enigmático y austero edificio. Una maravilla cinematográfica presentada en formato VistaVision que evoca aquellas producciones ostentosas de la época de oro de Hollywood, capaces de sumergirnos en las vidas y los conflictos de sus personajes. Sin embargo, para ser una odisea que se desarrolla a lo largo de múltiples décadas, el trayecto termina siendo un mero recurso para mostrarnos cuál es el verdadero legado: aquél que es capaz de aguantar el paso del tiempo y de perdurar hasta la eternidad.

Adrien Brody brinda la actuación de su carrera y una de las más importantes del año como el atormentado, y en ocasiones arrogante, arquitecto que esconde su dolor en el opio. Brody cautiva desde los primeros minutos y no deja de sorprendernos durante el resto del metraje, añadiendo una capa de misterio y ambigüedad a un personaje que, como sus obras, se prestan a distintas interpretaciones. Su magnífico trabajo es equiparado por la fuerza con la que Guy Pearce da vida a su personaje, uno que navega constantemente las aguas de una turbia moralidad y que va de la gentileza al histerismo en cuestión de segundos. El resto del elenco complementa la cinta con sólidas interpretaciones, siendo la actriz británica Felicity Jones quien se roba los momentos más desgarradores de la segunda parte del relato, sobre todo en un enfrentamiento verbal que resulta fundamental para entender su amor incondicional y su desilusión ante un mundo que se ha encargado de violentar y menospreciar a los suyos.

Con una magistral fotografía de Lol Crawley, un acertado diseño de producción de Judy Becker y una entrañable banda sonora a cargo de Daniel Blumberg, The Brutalist es un filme tan potente como oportuno. Una exploración histórica que cuestiona los principios de libertad, de aceptación y de respeto de una nación que pareciera haber olvidado cuáles fueron las manos y las mentes que le dieron la identidad, la riqueza y la posición de poder que goza actualmente. Un clásico moderno del cine estadounidense que toca fibras sensibles, especialmente en un año tan difícil para muchas comunidades como lo fue el 2024, en el que la oposición a la inmigración escaló hasta niveles inimaginables, y el discurso de odio y rechazo ha continuado expandiéndose por diversos rincones del planeta. The Brutalist es una obra imperdible que explora el lado oscuro de la humanidad y, más específicamente, del llamado sueño americano, y una de las mejores películas del año.

The Brutalist (El Brutalista) está exhibiéndose en cines selectos de Estados Unidos. La película estrenará en México el 6 de febrero del 2025.

(4 estrellas de 4)

Ficha de la película: Título original: The Brutalist. Título en español: El Brutalista. Año: 2024. País: Estados Unidos, Inglaterra, Canadá. Duración: 215 minutos. Dirección: Brady Corbet. Guion: Brady Corbet y Mona Fastvold. Reparto: Adrien Brody, Guy Pearce, Felicity Jones, Raffey Cassidy, Alessandro Nivola, Isaach De Bankolé, Joe Alwyn y Stacy Martin.

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