Reseña: La Cocina

A unos cuantos días de lo que pinta a ser una contienda electoral histórica y reñida en los Estados Unidos, en la cual la migración ha sido uno de los temas más recurrentes e importantes en la agenda de ambos candidatos presidenciales, La Cocina, el cuarto largometraje del realizador mexicano Alonso Ruizpalacios, arriba a las pantallas norteamericanas de cine con un timing tremendamente oportuno. Al centro del debate se encuentra un plan de deportación masiva que no solo pondría de cabeza la economía del país, sino que también traicionaría uno de sus principios más elementales. Desde su fundación, la nación se ha erigido gracias al trabajo de millones de inmigrantes, quienes llegan cada año en busca de nuevas oportunidades mientras persiguen el elusivo sueño americano. Detrás de la imagen perfecta que el resto del mundo suele tener sobre la vida en la Unión Americana, se esconde un intrincado engranaje que día a día es lubricado con el sudor, la sangre y las lágrimas de individuos sin documentación legal, cuya presencia invisible posibilita un sistema desregularizado de explotación.

Tomando como punto de referencia la obra teatral homónima, escrita por Arnold Wesker en 1957, Ruizpalacios (Güeros, Museo) traslada la acción desde el Londres de mediados del siglo pasado hasta el interior de The Grill, un restaurante de franquicia situado en el corazón de Times Square, en la ciudad de Nueva York. Su decoración clásica intenta vender esa nostalgia americana que fascina tanto a turistas nacionales como extranjeros, quienes deambulan por las aglomeradas avenidas de la isla de Manhattan saboreando en cada sitio conocido la opulencia de las glorias pasadas. Sin embargo, detrás del telón de su falsa fachada de lujo hallamos una escena caótica. Un hostil campo de batalla donde cada quien se rasca con sus propias uñas. Un espacio donde incluso el compatriota más cercano se convierte en el principal enemigo. Una guerra sin tregua capaz de robar hasta el último vestigio de humanidad a todo aquel que decida aventurarse a las trincheras del despiadado mundo capitalista.

Es viernes, y por si fuera poco, el gerente del comedor ha descubierto un desfalco de más de 800 dólares. El dueño del lugar, exasperado, clama sabotaje, a pesar de no contar con pruebas suficientes que avalen dicha acusación, y de inmediato encabeza una pesquisa entre sus trabajadores para hallar al presunto responsable. Una distracción que pone al ya de por si agobiado equipo de cocineros bajo presión y que evita que Luis (Eduardo Olmos), el encargado de recursos humanos, se ocupe de los pendientes más críticos de la jornada laboral. En medio del caos, Estela (Anna Díaz, todo un descubrimiento) se convierte en nuestro surrogate, y es a través de ella que observamos el ritmo desquiciado de la frenética locomotora. Recién llegada desde Puebla, la chica, quien aún no domina el idioma inglés, ha elegido The Grill como su primer trabajo en los Estados Unidos ya que es ahí donde Pedro (Raúl Briones), su paisano, se desempeña como chef. A pesar de su fuerte temperamento, Pedro se ha ganado la confianza de sus superiores, quienes aprovechan cada oportunidad para recordarle a la joven promesa gastronómica que, sin ellos, jamás obtendrá su estatus migratorio legal. No obstante, la amistad del cocinero con Julia (Rooney Mara), una de las meseras del establecimiento, ha comenzado a levantar sospechas entre el personal, señalándolo como el posible autor intelectual del supuesto hurto.

En La Cocina, Alonso Ruizpalacios continúa consagrándose como uno de los directores mexicanos más propositivos, tanto en el ámbito técnico como en lo narrativo. Apoyado por la increíble fotografía en blanco y negro de Juan Pablo Ramírez, con un par de destellos de color que realzan los momentos clave del filme, Ruizpalacios nos atrapa en la vorágine de un sistema cuya naturaleza implacable es producto de un consumo excesivo y hasta enfermizo. Una realidad que pega duro al ver los platos de comida casi completos que son echados la basura, ignorando por completo los obstáculos que tomó llevarlos primeramente hasta la mesa. Con largas y complejas secuencias que muestran la destreza del realizador al mando de la cámara, la atmósfera de la cinta se vuelve cada vez más incómoda y sofocante. Un fiel retrato de la opresión que millones de personas experimentan a diario, cuyas historias de terror se esconden por temor a perder lo mucho que han sacrificado. Un silencio que atraviesa punzantemente la pantalla al final de la película, mientras los empleados observan atónitos la crisis de uno de sus compañeros sin alzar la voz, ya sea en señal de protesta o de solidaridad.

Raúl Briones toma el desafío de interpretar un personaje complicado que pareciera estar desplazándose por la vida a más de 200 kilómetros por hora sin cinturón de seguridad, pero que poco a poco nos permite ir descubriendo los embates que han forjado su carácter y que lo han sumergido, como langosta, en una olla de presión a punto de estallar. Una actuación sensacional que carga con el peso y el mensaje del filme. «Este mundo es un lugar de negocios», se alcanza a leer durante los primeros minutos en una frase correspondiente a Henry David Thoreau, un poeta y filósofo americano, la cual resume perfectamente la tesis principal de La Cocina. La sociedad capitalista vista como un restaurante, con sus dinámicas de poder que mantienen a cada quien en su lugar, inamovibles, desamparados. Un mundo cruel y competitivo que nos enseña a desconfiar del otro, a pasar por encima de los demás, seducidos por esa luz verde incandescente del dólar. Enemistades y fracturas, incluso dentro de la misma comunidad latina que radica en los Estados Unidos, que han sido explotadas con astucia por los movimientos políticos actuales. Un sistema exigente e insensible capaz de succionar hasta el alma y la identidad. Asimismo, La Cocina ofrece una mirada desinhibida y urgente que invita a la reflexión, sobre todo de aquellos con posturas antiinmigratorias que parecieran haber perdido la noción del funcionamiento básico del mundo y la mínima dosis de decencia humana.

La Cocina estrena en cines selectos de Estados Unidos a partir del 1 de noviembre. En México, la película llegará a salas comerciales el próximo 7 de noviembre del 2024.

(3.5 estrellas de 4)

Ficha de la película: Título original: La Cocina. Año: 2024. País: México, Estados Unidos. Duración: 139 minutos. Dirección y guion: Alonso Ruizpalacios. Reparto: Raúl Briones, Rooney Mara, Anna Díaz, Eduardo Olmos, Laura Gómez, Oded Fehr, James Waterston, Lee Sellars, Soundos Mosbah y Bernardo Velasco.

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